Los mosqueteros de la alianza

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Seguramente muchos se van a azotar con el anuncio de una alianza “civil” de partidos y ONG’s en plena ruta electoral. Tranquilos, sí se vale. Así es la política en México. Yo soy de los que opinan que toda alianza partidista es válida si tienen una ideología sustancialmente similar.

Pero cuando dos o más partidos se alían y tienen ideologías completamente distintas, no puede haber una propuesta política válida, ni un proyecto social adecuado, mucho menos de administración pública. El brillante orate del doctor Víctor Frankenstein admitiría su impotencia y, todo frustrado, se dedicaría el resto de su vida a procesar muestras clínicas en algún modesto laboratorio del IMSS.

Pero en México superamos al genial científico loco. ¿Ideología? ¿Qué es eso? No importa la ideología sino el poder. Así, líderes de partidos crearon una agenda conjunta con la organización “Sí por México”, que no por ser civil carece de intereses políticos, y no por negar que sea oposición deja de serlo, aún antes de ser creada. Por lo menos detrás de esta ONG sí hay ideología nacionalista y social, aunque no me acabe de gustar. Que además sea factor aglutinante para tres partidos, sí me alarma.

No sé hasta que punto el odio visceral contra el Presidente baste para mantener a estas fuerzas de Mordor organizadas y en paz. Supongo que sería una paz tensa, porque una vez cumplido el objetivo, sonará el campanazo para la batalla campal… tal vez antes. Tampoco estoy seguro que en la agenda acordada con los líderes de PAN, PRI y PRD, también se avalen las candidaturas comunes, ningún líder nacional es tan poderoso contra sus caciques internos. Pero sí, es posible.

El PRD ya tiene una amplia experiencia porque ya ha hecho alianzas. Recuerdo su absurda alianza con el PAN. La izquierda sedicente y la derecha devota en dulce amasiato. En esta ocasión la presunta alianza surge por la misma práctica razón: desplazar al partido en el poder. Sólo que aquí no se trata de derrotar nada más a Morena, la idea también es moverle la silla presidencial a don Andrés.

El hecho de que se declare públicamente esa alianza es importante para las dirigencias de los partidos y quienes patrocinan (¿moramente?) a organizaciones como “Sí por México”. Es, toda proporción guardada, como el asalto a la parroquia de Dolores para enarbolar el milagroso estandarte, hoy de la unidad contra don Andrés.

Dos años de hacer lo mismo cada cual por su cuenta sólo fueron para reforzar cuadros y opiniones. Ahora la alianza dicta la ruta de ese odio: todos unidos contra López Obrador. La discordancia interna es sólo electoral, y saben que eso es perfectamente negociable. La alianza deja claro por quiénes sí votar y por quienes no: No importa si votas por el PAN, el PRI, el PRD; pero no votes por Morena. Es una alianza antivoto.

Ahora bien, ¿es moralmente válido este movimiento? Claro que no. Pero cuando los partidos olvidaron su ideología para darle valor a la praxis, la moral se quedó como una palabra útil para adornar discursos, nada más. Con una propuesta temática tan obvia y que la 4T también contempla, la agenda de estos modernos Tres Mosqueteros & D’Artagnan, se reduce a “Todos contra uno, y todo para nosotros”.

Porque la única diferencia entre su agenda y la de la 4T se llama Andrés Manuel.

Pero no nos exaltemos por esta alianza. Los partidos políticos en México dejaron de ser coherentes cuando los ciudadanos y sus militantes dejamos de exigirles coherencia.

La alianza será divertida. Ni su agenda común, ni la bendición empresarial, ni el odio sembrado serán suficientes. Hará mucho más por la alianza el propio Morena y su incoherencia interna. Ahora que lo pienso… ¿Y FRENAA? ¿No lo invitaron? ¡Qué malos! Hubiera sido mucho más divertida la temporada electoral.

Y si alguien se pregunta en dónde está la izquierda en esta alianza. Pues no, no hay izquierda; en un descuido ni en Morena.
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