Haciendo un recorrido por el inicio de mi Facebook me encontré una fotografía de un jersey del que era el equipo de béisbol de Reynosa; no sé nada de ese deporte, pero me trajo algunos recuerdos de mi niñez.
Tendría alrededor de 11 años, cuando mi papá, que era aficionado a muchos deportes, me llevaba a ver a los Broncos al estadio “Adolfo López Mateos” en fin de semana, podía ser un sábado o un domingo.
Él realmente se emocionaba con los juegos, desde su lugar gritaba, se movía, se acomodaba, manoteaba, armaba estrategias, celebraba y aplaudía… poco le faltaba para bailar con la música del sonido local.
Yo no le entendía al béisbol y tampoco me interesaba hacerlo, pero me gustaba mucho ir porque me daba dinero para comprar dulces, papitas, refrescos, palomitas y cuanto mugrerito se me travesaba; además, a veces aplicaba la de quedarme con la feria y así iba haciendo mi guardadito.
Recuerdo que, era temporada de juego cuando me compró mis primeros tacones en Soriana, eran tipo “muñeca”, de punta redonda, con correa, tacón alto y ancho, y de charol.
Quise estrenarlos en una visita al parque y recuerdo su advertencia sobre el cansancio que me provocarían, “al estadio se va con tenis”, me dijo, pero no le hice caso, así que los complementé con un pantalón de mezclilla.
Dicho y hecho, salí de ahí con los “pies de águila”, no se por qué, no entiendo la comparación, pero vaya que me dolían.
Pasaban las horas y yo me aburría, pero si recuerdo que se vivía un muy buen ambiente, así que la salida estaba bien.
Nunca aprendí de béisbol, nunca le entendí al deporte, pero había muchos reynosenses que, al igual que él, disfrutaban enormemente las presentaciones de los “Broncos de Reynosa”, compraban sus playeras, gorras, chamarras, tazas y demás productos.
Eran “el equipo de casa”, como escuchaba decir al cronista en el sonido local 13 años después, cuando por trabajo me tocaba ir en algunas ocasiones a tomar fotografías de los asistentes.
Hoy ya no son parte de esta ciudad, pero siguen en los corazones de muchos que atesoran alegrías, tristezas, vivencias y añoranzas en su mente y en su corazón.


