Eso de tener como eventual gobernador a un personaje que ha encarnado y magnificado prácticamente todos los defectos de los soberbios “regios”, que ha mentido desmesuradamente, que ha hecho las propuestas más absurdas para la administración pública, es más deprimente que nuestra mal llevada cuarentena epidémica.
Eso no sucedió ni en Atenas. La democracia sólo es un consenso de las expectativas de la mayoría de los ciudadanos. Nuestro pacto político obliga ahora a todos, naranjas o limones, a aceptar ese consenso que llevó al joven Samuel García ser ya casi gobernador electo. En su momento, y una vez que jure su cargo, no tendré ningún empacho en llamarle “ciudadano gobernador” y otorgarle el respeto que merece, porque dejará de ser Samuel fosfo, naranja, matón, senatore, gobernatore, y demás estupideces, para ser el siervo de los ciudadanos de Nuevo León.
Pero yo creo que los electores de Nuevo León ya dieron su dictamen, y eso es lo relevante. Y no, no tenemos ni conciencia social, ni madurez política y, además, somos la prueba fehaciente de que el presidente López se equivoca un poco, porque el pueblo no siempre es sabio.
Luego construir un gabinete plural e impecable. Y por supuesto, revisar sus “grandes propuestas de campañas” y depurarlas de la paja con la que las promovió. Gobernar también para y con la oposición (que son todos los partidos), y dejarse de pleitos con la Federación para promover acuerdos razonables. Una pequeña victoria rápida en el tema de los impuestos pesa más que una larga batalla con resultados a largo plazo. Que se sienta orgulloso de su partido pero que no olvide que no queremos que gobierne para él. De hecho, la chamba de consolidad MC en Nuevo León no es suya sino de su dirigencia nacional.
Así que, déjese de fiestas ciudadano García, empiece a definir desde ya el rumbo de su administración y a decirnos cuál será nuestro papel en ese gobierno (y espero que no sea pasivo). Necesitamos saber a qué atenernos.
Así es que síganle, aguanto la carrilla fosfórica. Yo no voté por él, pero los nuevoleoneses votaron por él, y este grupo social es mi superior jerárquico, no un gobernador, ni un presidente, ni un partido.


