Hay serios temores de que los diputados del PRI en el Congreso Federal, o unos miembros del PRI más identificados con Andrés Manuel López Obrador, terminen por apoyar las reformas a la Constitución que el presidente tiene planeadas con firmeza. Concretamente las que se refieren al monopolio de la Comisión Federal de Electricidad, la reforma del Instituto Nacional Electoral y la desaparición de los diputados plurinominales así como la dependencia de la Guardia Nacional de los mandos de la Sedena.
AMLO lo dijo el lunes 7 de junio, después de conocer los resultados de las elecciones en que no logró la mayoría absoluta. Se puede recurrir al PRI o a otros partidos para conseguir su propósito. Las protestas no se hicieron esperar. Y las declaraciones de los presidentes del PRI, PAN y PRD dejaron bien establecido que no traicionarían la confianza de los electores. Pero la realidad poco a poco comienza a apuntar hacia la vía de la conveniencia en busca de acuerdos que les dejen cierta ganancia a los que se sumen a las iniciativas presidenciales.
El Partido Verde, por ejemplo, a las claras está negociando dejar atrás las sospechas por las que pueda inclusive perder el registro. Emitirá su voto por las propuestas que traigan línea desde el Palacio Nacional, pero a cambio de asegurar el triunfo de su candidato a gobernador en San Luis Potosí, borrando las sospechas de delitos que puedan impedir el ascenso de Ricardo Gallardo. Y también está poniendo sobre la mesa la defensa de Manuel Velasco Coello, señalado por un megafraude como gobernador de Chiapas. E igualmente busca el perdón de los influencers que violaron la ley electoral difundiendo propaganda política a favor del Verde el 6 de junio, en plena jornada electoral.
El Partido del Trabajo (PT) es un experto en vender caros sus votos, especialmente desde que Beto Anaya logró salvar su registro y obtener jugosas prebendas respaldando a AMLO y su 4T, garantizando la lluvia de recursos para sus CENDIS.
Pero el panorama que presenta un mar de dudas es Movimiento Ciudadano, triunfador en Nuevo León con Samuel García como gobernador, y en Monterrey con Luis Donaldo Colosio como alcalde. La razón es que su “dueño” o fundador, Dante Delgado Rannaudro ha tenido gran identificación con AMLO en su militancia en la izquierda, desde que encabezó el partido Convergencia por la Democracia en 1999. Sí es cierto que su distanciamiento ha marcado pautas en su relaciones, especialmente al triunfar Movimiento Ciudadano en Jalisco, con Enrique Alfaro Ramírez como gobernador, y al consolidar la presencia de los naranjas en esa región este 6 de junio.
La sospecha surge por lo que se observa en el Congreso con sus diputados, cuyos antecedentes a favor de la 4T son muy claros: en el 91% de las votaciones ahí realizadas, Movimiento Ciudadano ha votado en el mismo sentido de Morena (592 veces y solo 58 veces en contra de lo votado por la 4T). Sí, en eso le ganan el PES (98%), PT (95%) y Verde Ecologista (94%). La rareza es que Movimiento Ciudadano se autonombra oposición, mientras que los otros institutos políticos no. Son verdaderos paleros o convenencieros. Así es que viendo los números, el movimiento naranja va con Morena. ¿Seguirá el mismo camino en la próxima legislatura que se inicia el 1 de septiembre?

