La odisea de una madre para ver a su hijo campeón

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Williamsport, PA.-
Se dice que no hay nada que una madre no haría por sus hijos, y Gabriela Padilla es un ejemplo vivo de esta frase.

Su más grande orgullo es su hijo Miguel, quien porta el número 9 en el equipo que representa a México en la Serie Mundial de Ligas Pequeñas en Williamsport, Pennsylvania, y forma parte del staff de picheo con el que esperan llegar a la gloria beisbolera.

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Durante semanas vendió hamburguesas, organizó rifas, loterías, puso ánforas para conseguir el dinero que necesitaba para poder estar a un lado de su vástago durante su participación en el más importante torneo de beisbol de ligas pequeñas en el mundo.

Viajar los más de 3 mil kilómetros que separan a Matamoros, Tamaulipas, de Williamsport, Pennsylvania, no es barato, pero aún así Gabriela pudo llegar a tierras norteamericanas donde ha vivido una verdadera odisea.

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Sin apoyo de nadie, viajando por sus propios medios y arreglando los inconvenientes que han surgido durante la ruta totalmente sola, se embarcó en una travesía de 12 horas y media para poder llegar al hotel donde se hospedará durante el tiempo que dure la Serie Mundial.

Primero, un autobús de Brownsville a Houston, Texas, donde tuvo que esperar una noche para luego tomar el vuelo que la llevó a ella y un familiar a la ciudad de Filadelfia.

A las 14:30 horas de ayer descendieron del avión en Pennsylvania, pero la falta de recursos y ayuda la hicieron, primero, abordar un autobús a la estación del tren donde tomaron un expreso que la acercó al poblado donde se encuentra su hotel.

Sin embargo como el alojamiento estaba muy lejos de la estación debió de tomar un Uber que le cobró 120 dólares (alrededor del 2 mil 400 pesos).

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A las 2:30 horas de este jueves, cuando falta muy poco para el debut de su hijo frente al equipo de Puerto Rico, esta madre de familia finalmente pudo medio descansar después de cubrir una travesía que debió de haber durado dos horas, pero por la falta de apoyo fue de 12.

Los obstáculos siguen en el horizonte de esta joven madre, quien ahora tiene que averiguar cómo va a llegar al complejo de Ligas Pequeñas en Williamsport, pues el presupuesto que logró juntar sola, sin apoyos oficiales o cheques gigantes de 16 mil dólares donados por privados a la Liga, quizás no sea suficiente.

Aún así ella no se rinde; llegó hasta acá y su amor de madre la ayudará a salir adelante, apoyando a su hijo campeón.

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