Los árbitros designados por FIFA para estar en la Copa del Mundo en Qatar y que representarán a México en ese evento, son los asistentes Karen Díaz, Miguel Hernández y Alberto Morín; los centrales: César Arturo Ramos y Fernando Guerrero.
Generalmente las representaciones mexicanas han tenido muy buenas actuaciones, aunque ahora no es posible garantizar que así suceda, por lo menos con los jueces centrales.
Aclarando. Esos son los centrales, los asistentes sí, mis respetos, esos sí son de los mejores de la zona de Concacaf.
Si en el torneíto doméstico Ramos y Guerrero no pueden garantizarte un buen trabajo, a nivel más alto, es más complicado por el grado de dificultad que representan los partidos.
En otras latitudes, el concepto de disputar la pelota con fuerza se aprecia de diferente forma que en México. En México todo contacto, es faul; los jugadores mañosos se dejan caer por cualquier cosa y todo les marcan. Y si ni con VAR saben tomar una decisión acertada, menos a primera vista.
En el duelo entre Puebla y Tigres de esta jornada le quitó un gol legítimo al Puebla. Ni con el VAR pudo darse cuenta que el jugador de la Franja era habilitado por un defensor felino. Y luego de favorecer a los norteños, les aplicó dos tarjetas rojas para compensar y cerrar su deplorable actuación. En ambos casos hubo contactos de los jugadores de Tigres, pero no como para juzgarlos con rojas.
Ramos basa sus juicios en qué tanto circo hace el “lesionado”. Si se revuelca “de dolor” es roja… aunque estén haciendo teatro.
El problema de estos colegiados, es que no traen un regulador de voltaje que les permita saber cuando sí y cuando no. Guerrero en su actuación hace días andaba muy de manga ancha, en “Modo Qatar” dejando correr todo, sin hacer mucho caso a las faltas que se inventaban los protagonistas y que semanas atrás, sí marcaba.
Y Ramos estaba en el otro extremo. Pitando todo, muy cuidadoso y dejando correr otras que eran evidentes faltas. Todo un desorden.
Pero sí ya ni con el VAR y repeticiones no puedes ver y juzgar bien una acción, puede ser que “alguien” le haya ordenado, no necesariamente afectar a cierto equipo, pero sí que no hubiera muchos goles en el marcador, por el tema de las apuestas y la manipulación de marcadores.
Quisiéramos ser optimistas y desear buena suerte a los silbantes mexicanos en el Mundial, pero no creo que en dos-tres semanas aprendan.
Por lo tanto, como del mismo Tri que jugará esa justa… no esperamos nada, y si algo rasguñan, que sea ganancia.


