De todos los ángulos posibles para analizar a la Selección Mexicana, hoy deseo escribir sobre Martino, el famoso “Tata”.
Si bien es posible analizar, culpar, atacar o cualquier otra forma de ver la actuación de la selección en este mundial de Qatar, al final el responsable en la cancha es el técnico y el chivo expiatorio perfecto para todo mal diagnosticable.
El señor Gerardo es un técnico argentino reconocido que ha tenido el encargo de dirigir equipos de renombre e incluso selecciones, por experiencia no podemos criticar a un técnico que es probable sepa todas las experiencias posibles al dirigir un conjunto de futbol.
Cuál podría ser la causa de las dos actuaciones que hasta al momento han mostrado uno de los despliegues ofensivos más pobres en un mundial, será acaso la pobreza de las características ofensivas de los jugadores mexicanos o la elección de los elementos ofensivos de parte del cuerpo técnico, la que ha llevado este equipo a la escalofriante cantidad de 0 goles en 2 partidos.
Desde el sillón donde he visto ambos juegos, noto una falta de creatividad espeluznante, los jugadores parecen trabajadores de fábrica en una línea de producción, donde solo siguen un flujo continuo sin preguntarse por qué o para qué.
La escasez de ideas, de innovación, de inventiva para lograr algo más que un pases intrascendentes y seguros ha sido la característica en la era Martino, un técnico que ha estado acostumbrado a dirigir jugadores élite, que tienen iniciativa propia para llevar el balón a las redes sociales.
La era de los creativos pasó hace tiempo en México, ahora hay contenciones con salida y cierto toque elegante, pero aquellos medios que se hacían cargo del mediocampo y eran los mariscales que dirigían las acciones han desaparecido.
Martino ahora parece ser que no fue la mejor decisión como técnico, su estilo, táctica y elección de jugadores han mostrado que no fueron las ideales, para un país que tiene como equipo a un grupo de jugadores dominados enteramente por una Federación privada, que es dirigida por los intereses particulares de empresarios, cuyo objetivo parecen todo, menos el avance deportivo del futbol en este país.
El lugar de México en el mapa futbolístico ha sido degradado al ser el tercero de la zona Concacaf, una de las más pobres futbolísticamente hablando en el planeta.
Canadá y USA están rebasando al futbol mexicano, tanto en liga como equipo nacional.
El próximo Mundial debería ser una muestra del avance nacional en el deporte de mayor popularidad en el orbe.
Martino, independientemente del resultado contra Arabia, se llevará 4 años de retraso en resultados y logros, desarrollo de seleccionados y la sensación de atraso de jugadores seleccionables que están en casa viendo por televisión un mundial, en el cual podrían estar participando, mientras otros parecen tener la beca del seleccionador para estar en un lugar para el cual no están preparados.
De México a Argentina solo hay un vuelo de distancia, el cual tomará Martino, con su cuenta repleta de dólares y ahora se reiniciará una etapa de otros 4 años sin eliminatorias, sin el equipo potencial para el 2026 y con más dudas que respuestas, las cuales uno esperará que un “Tata” experimentado podría responder, pero en 4 años su sabiduría quedó en el pasado para las interrogantes del presente.
Solo queda el consuelo de lograr un gol ante Arabia y terminar con al menos un buen recuerdo de Gerardo. ¡Saludos desde el sillón mundialista!


