Matamoros, Tamaulipas.-
Los migrantes no solamente enfrentan el acoso de personal del Instituto Nacional de Migración, el frío y las secuelas del Covid, los más vulnerables padecen las enfermedades crónicas propias de la temporada invernal.
Postrada en un pedazo de cartón, cubierta con una pequeña frazada, por un costado su bolsa de mano en la que guarda sus documentos, y un par de tenis en otro lado, la venezolana Belén Sarmiento describe la dificultad que ha estado viviendo en la frontera de Tamaulipas.
“Por la noche el frío es horrible, los niños tienen asma, y dormimos en los cartones sin cobija y sin nada, para muestra un botón… así se duerme”, señala su cama improvisada con un pedazo de cartón que consiguió en una tienda de abarrotes.
Asimismo, Betsy Mercado comenta: “en la noche el frío están macabro, hay niños con asma, con diarrea, no se están alimentando bien; no solamente los venezolanos estamos esperando, también hay nicaragüenses, peruanos haitianos, y ecuatorianos”.
DESESPERADOS POR CRUZAR
Los migrantes venezolanos y haitianos son lo que lideran los grupo que están solicitando cruzar por la forma legal a la unión americana.
Sin embargo, hay personas que ya tienen más de cinco meses en la espera de obtener un asilo por parte del gobierno de Joe Biden, por lo que hacen el llamado a las autoridades de ambos lados de la frontera para que les tiendan el apoyo.
La señora Belén pide a las autoridades que agilicen el proceso de asilo político, para no sufrir más de lo que ya sufrió en su trayecto cruzando selvas y su escala en la Ciudad de México.
“A las familias no nos toman en cuenta, madres solteras con sus hijos; todos los días salen solteras, haitiano, venezolanos… todos, salen 50, 120, queremos que nos hagan el proceso porque estamos en lista y no nos llaman”, dijo Belén.
TODOS QUIEREN LLEGAR A ESTADOS UNIDOS
Son de diferentes países, pero vienen con un mismo objetivo, el llegar a los Estados Unidos, pese a la crisis que están viviendo en la ciudad de Matamoros.
“Estamos en proceso, hemos llenado links, y todavía no nos llaman, han pasado más de 30 días, hay familias que tienen hasta cuatro meses y no los llaman, nosotros lo que queremos es que nos ayuden”, recalcó Belén.
La migrante señaló que no piensa regresar a su país, ya que existe una crisis humanitaria y lo que espera es llegar a los Estados Unidos, y dormir, alimentarse bien, los niños no soportan el frío y las enfermedades están a la orden del día.





