Directivos van y vienen, jugadores van y vienen, comentaristas, analistas y aficionados vamos y venimos, pero la única constante en el futbol mexicano es la toma de decisiones y sobre todo, quien tomas dichas decisiones.
No se quebraron la cabeza, se inventaron un proceso de entrevistas para terminar con el plan original y único que tenían, que el Grupo Orlegi con la aprobación del santo patrono Azcárraga se convirtiera en el mandamás del futbol azteca.
n el desierto futbolístico mexicano, encontraron su última “Cocca” para dirigir a la selección mayor y así dar cuentas a los verdaderos dueños del balón, para que guardar las formas, para que ocultar más lo que ya sabido o al menos pensado, para que poner a un técnico afín a otros dueños antagónicos o para que arriesgarse con técnicos que se salgan del molde.
Diego “el traidor” Cocca ahora se ganó la enemistad felina, descuidó las formas y en unas semanas pasó de la esperanza de orden y campeonatos a ser el enemigo público número 1 de San Nicolás.
De Almada, Bielsa, Tuca, Ambriz y otros en un día se arregló todo con el Diego de Orlegi y ahora será el técnico nacional.
Muchos clamaban por un técnico nacional, otros por revoluciones del extranjero que sacudieran nuestra organización para al final quedarse con un técnico de casa, de casa de los que mandan.
No se puede saber qué pasará, no deseo augurar un fracaso, es probable se sacudan las alineaciones de las nuevas convocatorias o tal vez cambien los jugadores favoritos por otros con representantes afines, lo que si se puede decir es que un proceso básico como el escoger un seleccionador, se manchó por las formas, se descuidaron los procesos y caemos en más de lo mismo.
El palmarés del nuevo técnico es simple, nada extraordinario excepto el Atlas, equipo que con una buena dosis de “suerte arbitral” logró lo que pocos para después volver a caer en la mediocridad acostumbrada.
Si la decisión es buena o mala está por verse, lo que si podemos establecer es que cambios de fondo no habrá en el futbol mexicano, la selección seguirá ligada a la liga, los directivos seguirán siendo los mismos sin méritos y los resultados no se puede esperar sean distintos, solamente volver a ganarle a EUA que es lo que parece nos mueve como afición, ya que si realmente quisiéramos competir seguiríamos viendo hacia el sur y no hacia el norte.
Como regiomontano solo me queda decir que vuelvo a ver pasar la oportunidad de protagonismo del futbol regio en las decisiones trascendentales del organismo rector nacional.
Nuestra meta parece es y será nuestra burbuja mientras que los destinos del balón se seguirán negociando a kilómetros de distancia.
Probaremos la última “Cocca” de este desierto, en marzo tomaremos un sorbo con 2 partidos y después beberemos más de lo mismo para lo cual sabemos nunca estaremos satisfechos; el “champagne” esperado se quedó en un refresco, es lo que merecemos al parecer.
Tiempo al tiempo, solo espero no se nos haga tarde para la cita del 2026… ¡Saludos desde el sillón!


