¿Creen ustedes que la vida es complicada?, ¿será?, ¿es la vida o la gente que forma parte de ella? A lo largo de nuestro tiempo en este mundo nos vamos encontrando con seres de todo tipo, gente va y viene en nuestra historia, algunos permanecen y echan raíces, otros simplemente desaparecen y a otros, si no se van por voluntad propia, tenemos la obligación de amablemente (o no) invitarlos a que continúen avanzando por la salida que más gusten.
Porque nosotros somos los responsables de nuestro bienestar, y hay que reconocer que, a veces, algunos juegan un papel fundamental en cómo nos encontramos.
Hace años, había una persona que, su sola presencia me incomodaba… ni les cuento de sus acciones, eran capaz de afectar a cualquiera; había otra que, al mínimo contacto, detonaba un malestar físico; y una más que, es tal su nivel de negatividad que si te dejas, te contagia; las dos primeras están ya fuera de mi vida, la última cada vez más lejos.
Pensando en estar bien, tanto física como emocionalmente, es que nunca hay que sentirse culpable por alejar a quienes nos afectan, no importa el grado de cercanía, parentesco, compromiso o relación que se tenga, lo más importante somos nosotros.
Y no es egoísmo, es velar por quien estará a nuestro lado toda la vida: nosotros mismo.


