No vale la pena hablar sobre una selección que hizo lo que tenía qué hacer, y que aún y siendo de tan mala calidad futbolística ganó esa Copa de Oro ante rivales muy mediocres.
Ojalá y jugaran partidos de preparación ante selecciones que son potencias del soccer para que vean la realidad, y no se ilusionen con lo que les venden periodistas y comentaristas resultadistas, que ya de hecho, han echado las campanas al vuelo, y han engrandecido a la Selección Mexicana y a su técnico el Jimmy Lozano, como los non plus ultra.
Jimmy es el menos culpable de lo que se vive en el futbol mexicano. El problema del Tricolor no es el técnico, es de la falta de jugadores.
Pueden traer al mejor técnico del mundo, y fracasará con nuestra selección.
Muchos jugadores del Tri no tienen la calidad para estar ahí, pero no hay mucho de dónde escoger, porque nuestro futbol no permite desarrollar nuevos talentos, salvo contadas excepciones, gracias a televisoras, medios de comunicación, dueños de equipos, patrocinadores, promotores de jugadores y, sobre todo, de la FMF.
Una Federación, que en contubernio con los antes mencionados, diseñan torneos nacionales que le da en la madre a la calidad del futbol mexicano, al llenar las plantillas de jugadores extranjeros, la mayoría bultos sin calidad.
Con torneos sin descenso y ascenso, campeonatos no de torneo, sino de Liguilla de tres partidos a visita recíproca, y con repechaje para disputar un campeonato hasta de 12 equipos, y lo peor, marginar al jugador mexicano, que es menospreciado por darle juego a extranjeros, quienes no son mejores que muchos de esos muchachos que buscan figurar en nuestro futbol, y que se pierden en el olvido de la eterna banca, fuerzas básicas y divisiones inferiores.
Hasta en la Liga de Expansión se les da preferencia… ¡a los extranjeros!
Todo se basa en competencias o torneos regidos primero que nada por la mercadotecnia, intereses particulares de muchos y, sobre todo, el recaudar billete.


