Pobre Facultad de la UANL

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Por desgracia Mario Rojo no ha sido, ni será, ni el primero ni el último en usar a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL y a los alumnos para consumar sus ambiciones, para amenazar a sus enemigos y, todavía peor, para entregar la institución a un partido o proyecto político.

Ya lo hizo con el PRI a quien traicionó, después con el PAN a quien sirvió como asesor, y ahora lo está haciendo con Movimiento Ciudadano, “charoleando” de que regresó a la FCC por Samuel García.

Este viernes muy temprano, cuando el Tiktok sobre su audio donde amenaza a dos maestros doctorados, con un nivel alto de investigadores, se viralizaba, me respondió quien es una de las personas más cercanas al gobernador y, me consta. Su amigo.

“Héctor Hugo, (Rojo) es un charolero. Nunca ha hecho nada en MC y ni ha cruzado palabra con Samuel. No tiene nada qué ver con el gobierno”, me respondió por Telegram la persona de quien me reservo su identidad.

¿Pero quién parió, universitariamente hablando a Mario Rojo? ¿Quién se atrevió a tanto? ¿Qué patrocinador lo regresó a la Facultad en 2022 como coordinador, lugar donde ya fue director tres años? Me gusta la investigación desde que soy periodista hace casi 39 años. Y en la UANL conocen muy bien esa faceta que, presunción aparte, me ha generado respeto en el ambiente político.

Así descarté que es una mentira de Rojo que Samuel es su padrino naranja. Su nivel de protección llega a Eduardo Gaona, coordinador de los diputados locales de MC, quien por medio de un tercero pidió el favor al rector de la UANL que lo regresara a la FCC.

Pero hay otro personaje de nombre Aram Mario González Ramírez, ex empleado de la Comisión Estatal Electoral, maestro de la Facultad de Ciencias Políticas, y actual consejero estatal de Movimiento Ciudadano en donde conoció a Gaona.

“El jefe (Samuel) te pide que regrese Mario a la FCC”, sugirieron los padrinos de Rojo al doctor Santos Guzmán a principios del año pasado.

Y yo pregunto: ¿qué rector no acataría una orden o sugerencia de un gobernador? Parece que el único que se atrevió a hacerlo, en tiempos recientes, fue el biólogo Luis Galán Wong con Natividad González Parás, y al tercer año le pidieron su amplia oficina del octavo piso de Rectoría.

Pero Samuel ni enterado estaba -como “el jefe” que supuestamente había ordenado al rector acatar su sugerencia-, de la existencia de Mario Rojo, el doblemente denunciado penalmente por amenazas ante la Fiscalía y el Consejo Universitario.

Supe de la existencia de Rojo en 1995 como uno de los estudiantes protegidos de la ex directora Ana Carmen Márquez. No es tan inteligente como él cree.

Es estridente, amenazante, alocado y no razona cuando la ambición lo ciega. Cuando fue quitado de la dirección se inscribió para ser rector en 2018. A nadie asustó.

Pero esta vez se pasó de la raya con el maestro Juan Antonio Garza y con su esposa, por lo cual fue demandado penalmente por amenazas y lo que resulte, se abrió una carpeta de investigación y ya fue notificado en un domicilio familiar que ya no frecuenta.

“¡Te jodo!”, se escucha en el audio que acompaña la denuncia 6457/2023-UYM-MTY”.

Una de mis dudas sobre tanta impunidad, tanta protección a Rojo de Eduardo Gaona y Aram González son: ¿qué quieren de la Pobre Facultad como titulé este editorial?, ¿quieren que sea propiedad de MC como lo fue del PRI por muchos años?, ¿qué culpa tiene los alumnos de las ambiciones de Mario Rojo?

Por lo pronto este viernes 28 de julio, durante el fin del curso de inducción , los 800 alumnos de nuevo ingreso cuyos padres pagaron con esfuerzo mil 500 pesos, coreaban: “¡Di-rec-tor, di-rec-tor…”, “Rojo team, Rojo team…”, arreados por integrantes de la mesa directiva y de maestros que aplaudían.

Siendo senador y candidato a gobernador varias veces platiqué en persona con el hoy gobernador como director editorial de Hora Cero y, sin duda, es más inteligente que Rojo.

Ojalá Samuel intervenga y hable con el rector de la UANL, porque no se vale que ese Frankenstein que pintó tricolor por décadas, en su sexenio quiera pintarse de naranja… en su “Nuevo Nuevo León”.

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