Sólo quién se ha entregado al maratón sabe lo que significa estar sin él.
A medida de que nos vamos acercando a la fecha para participar en competencia de 42.195 kilómetros y después de cumplir con el programa anual de entrenamiento…
Nuestro entrenador Tomás Castañeda le va bajando a la carga de trabajo, como una manera de que extrañemos un poco a nuestro fiel compañero que es el entrenamiento diario.
Como si fuera una droga positiva, una ansiedad por saciarnos de nuestra actividad se va a apoderando de nosotros, de tal manera que cuando llegue el día de competencia, queramos comernos la ruta, hambrientos de entregarnos a nuestra actividad de correr.
El tiempo que estuve sin poder entrenar por una lesión en un pie, comprendí lo mucho que extrañé correr, y no sólo correr, sino todo lo que viene acompañado de mi actividad:
Levantarme temprano, mejorar mi sueño, cuidar mi alimentación, mis compañeros de entrenamiento, mi trabajo mental…y muchas otras cosas más.
En ese tiempo aprendí, por lo tanto, que tengo que cuidarlo, descansar bien, alimentarme bien, no sobre entrenarme, para poder estar casi siempre sana y que mi carrera deportiva se extienda toda mi vida.
Por eso ahora, aunque sea un día, tres días o una semana sin poder entrenar, por alguna razón, lo extraño como si tuviera años sin encontrarme con mi fiel amigo maratón.


