Monterrey, N.L.-
El amarillo y azul dominan los alrededores del “Volcán”, sede, por este semestre, de la edición 133 del Clásico Universitario.
Niños, jóvenes, chicas “chic” quienes han encontrado la forma más “fashion” de llevar los colores de sus Tigres, caminan presurosos buscando su puerta para ingresar al coloso.

“¡Le falta boleto… le sobra boleto”, “semillas”, “toooortas”, los sonidos se mezclan con el reggetton y los ritmos bailables de los stands de las distintas casas comerciales que regalan de todo, buscando aprovechar el mar de gente que en unos minutos hará estallar el Estadio Universitario.
El reporte oficial dice que son más de 2 mil policías quienes cuidan la seguridad pero, afortunadamente, esta noche la mayoría se aburre viendo transcurrir la fiesta que hasta ahora ha estado en paz.
Incluso la llegada de los equipos fue distinta, pues cuando llegaron los locales no hubo ni humo y la pirotecnia de años anteriores que, en algunos casos, ha estado a nada de provocar una tragedia.
Esta noche de media luna en el cielo, todo se siente en paz, esperando que la guerra (deportiva) se viva en la cancha.



