Lejos de tu portería

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Salvador Carrillo, mediocampista campeón de Tigres, murió el miércoles 1 de noviembre.

Fue también entrenador de aquellos aguerridos Jabatos de Nuevo León, que tuvieron un breve regreso por el futbol profesional a finales de los 80, de Tercera división, hacia la Segunda y de ahí, hacia la disolvencia.

Chava Carrillo los comandó en esa aventura de 1987 hasta el 89, hasta que el equipo fue enviado a Saltillo.

Como joven reportero atestigüé el ascenso de la tercera división, que en ese tiempo tenía el nombre de Segura B, hacia la A. Recuerdo que en aquellos años, entrenaban en terrenos de la Cervecería Cuauhtémoc y Famosa.

Carrillo sostenía el equipo con el puro corazón porque la familia Rivero, de Monterrey, que era la propietaria de la franquicia, pasaba muchas penurias para mantener dinámica la nómina.

Carrillo Olivas hacía esfuerzos extenuantes para promocionar al club. Le salía bien esa parte política, pues sabía que su imagen atraía y se prestaba a llamar la atención para la causa de los verdes.

No regateaba entrevistas, invitaba a la afición a que acudiera a los encuentros. Permitió que, incluso, en alguna ocasión los jugadores salieran exhibiendo una manta que decía más o menos:

“Queremos vivir, necesitamos tu apoyo”, con la que le pedían a los aficionados que acudieran a los partidos.

Los partidos se escenificaban en el Estadio Universitario y la taquilla de dos mil personas, con la mitad de los boletos regalados, daba muy pocas opciones para la subsistencia.

Eran pocos los patrocinadores y el equipo tenía muchos compromisos para saldar el funcionamiento del club. Pero Chava era entusiasta.

Veía con admiración a ese líder activo y ejemplar, que transmitía a sus jugadores más garra que táctica. Como leyenda viva de Tigres, les decía lo que él había aprendido en la trinchera, durante los años que estuvo en primera división en Unión de Curtidores, León, Potosino, y con la camisa de la UANL, como un recio medio de contención, con más proyección a la defensiva.

Como estratega tenía una filosofía de juego muy sencilla: “Hay que mantener la pelota lejos de la portería nuestra”.

Fue lo que una vez me dijo, en un descanso del entrenamiento. Claro que construía esquemas para movimientos ofensivos y defensivos, pero mencionaba que prefería que se armaran las jugadas lejos de su puerta, en la cancha enemiga.

Por el 89 cuando Jabatos estuvo en segunda división, se quedó en la liguilla, al ser derrotado por Zacatepec.

Luego de ser eliminados, Carrillo me comentó alguna vez que iba a ser muy difícil que La Piara estuviera en primera división, por la presión de los directivos de Tigres y Rayados, conjuntos ya bien posicionados, que no dejarían que un tercer competidor les quitara una tajada jugosa del pastel comercial.

Falleció a los 74 años en paz, rodeado de amigos y seres queridos, según mencionan las personas que estuvieron cerca de él en el final.

Amigos periodistas que lo frecuentaban, me comentan que resolvió su vida de buena manera como empresario del ramo de taxis, por lo que no pasó apuros luego de su retiro de las canchas.

Como dato singular de Chava: de los ocho campeonatos que tiene en su historia, Tigres ha resuelto tres en tandas de penales: la primera fue en la final contra Atlante en la temporada 81-82 en el Estadio Azteca.

Carrillo fue el primer ejecutor de los felinos y lo entregó a las manos del portero. Luego todos anotaron y levantaron la copa.

Pasaron otras dos finales en ejecuciones desde los once pasos, las de los torneos Apertura 2015 y 2016, ante UNAM y América, y ninguno de la U ha vuelto a fallar un solo cobro.

Descansa apaciblemente, Chava.

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