Lo sucedido en León, Guanajuato en esta semana con el secuestro del futbolista uruguayo del León, Nicolás Fonseca, pone alarmas en el deporte de las patadas de nuestro país.
O fue un caso aislado o de plano habría que poner atención a esto que deja dudas a cualquier extranjero que sea tentado por una oferta de equipos mexicanos.
Un James Rodríguez estaría con miedo al saber que le puede tocar a él, por lo que no sería extraño que decida irse.
No solo es en León aplica para cualquier otra plaza, San Luis, Mazatlán, Guadalajara, Monterrey, Ciudad de México, etcétera.
A cualquiera en la liga MX le podría pasar y eso es muy delicado. Esperemos sea un caso aislado el secuestro del mediocampista esmeralda, quien a las horas fue liberado, pero aún así, los equipos deberán tomar medidas ante esto porque con esos riesgos innecesarios como para qué venir a jugar a México.
Se sabe de lo bien pagada que es la profesión y eso los pone en la mira. Muy triste pero es real, ya pasó en León deseando no se repita ni ahí ni en ningún otro lado.
No es cosa de juego, el juego solamente es adentro del rectángulo verde.


