Desde que llego Mauricio Culebro, a la directiva de los Tigres de la UANL, algo sucedió de manera impactante: se hizo un experto en cortar cabezas sin explicación alguna.
Bajo su dirección administrativa se puede esperar todo todo todo, pero lo más común es que corran a un técnico con buenos resultados.
Desgraciadamente alguien le hablo al oído a Culebro y toma decisiones fuera de lógica qué ya tienen a más de dos gentes de alto impacto en Cemex con muchas dudas.
Luego preguntan por qué los periodistas o seudoperiodistas -como gusten llamarles-, empiezan a volar alto con la simple llegada a Monterrey de Guillermo Almada, ex técnico de Pachuca. No mató el mal pensado que dijo: “ya vienen por la cabeza de Guido Pizarro”.
En serio que es espeluznante la forma como maneja Culebro esta institución felina y díganme si me equivoco. Corren al Tuca, a Miguel Herrera, a Dante Siboldi y a Veljko Paunovic, todos con buenos resultados en sus espaldas, pero salen por la puerta de atrás, un estilo que no era la marca de la casa.
Pero bueno, si tienen oídos que escuchen, si tienen ojos que vean y si les en encabrita esto, entonces quéjese ante la FIFA que seguramente no los va a pelar si no se apellida Azcárraga y se llama Emilio.
Les aseguro que su plan raro pinta a que después de Guido siga en el timón André Pierre Gignac y después Nahuel, sus tres mejores amigos.


