Entender a Del Toro

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Más que entender a Isaac del Toro, esta columna debe titularse “Entender el ciclismo de ruta”, pero manejar el patronímico del joven ciclista bajacaliforniano puede ser más atractivo.

Cierto que con Del Toro volvió a surgir el interés mexicano por el ciclismo de ruta, para lo que tuvieron que pasar tres décadas, quizá por ello algún conocido me lo enfatizó: ¡deportistas como él salen cada 30 años!, justo la distancia a la época en que figuró en la élite mundial el regio Raúl Alcalá.

Este súbito ascenso del ensenadense trajo consigo nuevos aficionados al ciclismo, y también periodistas que, si antes fueron ajenos al ciclismo de ruta, ahora intentan entender este espectacular deporte.

Es muy posible que por estos fenómenos los aficionados desean que Del Toro se imponga en cuanta carrera toma la salida, y que los periodistas manejen con tintes frustrantes la información cuando al mexicano no le va bien.

Unos y otros deben saber que por delante de todo están las instrucciones que recibe el mexicano para cada carrera, lo que es muy difícil saberlo, al menos que se hable con él o con su director antes de cada participación.

Esas instrucciones serán dadas según la forma física en que se encuentre, el tipo de carrera a disputar, las dificultades técnicas de la prueba y los objetivos del equipo.

Se debe entender que algunas veces él será el líder del equipo para una carrera, pero no para todas, y que por lo mismo deberá aceptar la colaboración de sus compañeros cuando sea el elegido y, por el contrario, cuando no lo tengan de principal, deberá “camellar” en pro del líder.

Muchas veces saldrá a rodar sin preocupación, como para recuperarse de un gran esfuerzo, solo para hacer kilómetros o a trabajar algún tramo para el equipo.

Otro factor a considerar es su biotipo de corredor, que es el vueltero o ciclista completo; es decir, con habilidades para rodar con gran regularidad en el plano, escalar, bajar, contrarrelojear y esprintear con moderación.

No le exijamos que gane una escalada ante el mejor trepador, como cuando el británico Simon Yates lo atacó en la montaña más dura del Giro de Italia este año, o que gane un sprint ante los monstruos de esta especialidad o que se imponga a grandes clasicómanos en cada monumento en que tome la salida.

Otro componente importantísimo, sobre todo a tener en cuenta en las vueltas, ya sean de una semana o de tres, es la salud, porque si esta merma lo primordial será no recaer, recuperarla y después dejar en manos del equipo la estrategia a seguir.

Como se ve entonces, el ciclismo de ruta ofrece infinidad de oportunidades para las diferentes características de los ciclistas. En base a ello podemos intuir el desempeño de Del Toro en tal o cual carrera.

Clasificación mundial

Del Toro es por el momento el sexto mejor ciclista en el ranking mundial de la especialidad. ¿Qué hay alrededor de esto? Vayamos por partes. De entrada, desde luego que es bueno, pero entendamos que no es algo por lo que estén luchando los ciclistas, sino que es un resultado inherente de su regularidad en la temporada.

Entre más corra un ciclista y en la medida que obtenga buena colocación, ganará puntos que lo posicionarán: las mejores carreras otorgan las mejores puntuaciones. Sin embargo, puede presentarse el caso de algún ciclista que figure en el ranking sin siquiera haber ganado una carrera.

Y no es que el ciclista ande buscando cuáles pruebas dan más puntos, sino que las carreras se escogen más por su calidad y tradición, que por su clasificación en la Unión Ciclista Internacional.

Los equipos World Tour, como el UAE de Del Toro, están obligados a participar en todas las pruebas World Tour, pero para ello cuentan con rósteres bastante amplios que les permiten distribuir a los corredores.

El Tour de Francia otorga mil 300 puntos al primero de la general, el Giro da mil 100, los mismos que la Vuelta, y son carreras de tres semanas.

Y apenas con unos puntos menos están los monumentos; o sea, las grandes clásicas que son la Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastogna-Lieja, y el Giro de Lombardía, todas de un día y que dan 800 puntos al ganador.

El mexicano Del Toro, por ejemplo, ganó 885 puntos por el segundo puesto general en el Giro y 180 por haber ganado una etapa. Sin embargo, la Vuelta a Austria, que tuvo cinco etapas y en la que fue el vencedor general, le redituó apenas 125 puntos, pero la Milán-Turín, de solo un día, le otorgó 200 puntos por el primer lugar.

En el ranking, Del Toro acumula 3 mil 646 puntos, por 11 mil 465 del líder de este departamento, su compañero Tadej Pogacar y capitán absoluto de su equipo. Pogacar tiene la peculiaridad de ser excelente vueltero, pero también muy buen corredor de clásicas, terreno en el que recientemente incursionó.

En segundo destaca el neerlandés Mathieu Van der Poel, del Alpecin, con 4 mil 661 unidades. Él es un rodador puro, excelente corredor de clásicas; es en este terreno donde más puntos se adjudica. Con las mismas características de los dos pedalistas anteriores, sigue el danés Mads Pedersen, del Lidl-Trek, con 4 mil 510.

Después está el belga Wout Van Aert, del Visma, otro destacadísimo corredor de clásicas, con 3 mil 988; enseguida el esloveno Primoz Roglic, vueltero, con 3 mil 856; y le sigue Del Toro.

Abajo del mexicano están el doble campeón olímpico de París 2024, el belga Remco Evenepoel, del Soudal, con 3 mil 391, y en octavo el danés Jonas Vingegaard, del Visma, vueltero natural y actual líder de la Vuelta a España, con 3 mil 238 puntos.

Para destacar en el ranking Del Toro se ha ayudado de su juventud, de no haber tenido lesiones ni caídas de consideración, como les ha sucedido a grandes consagrados y que tuvieron que parar en el año, y que su ímpetu y calidad lo han sacado adelante en varias de las carreras que ha disputado este año.

Desde luego que me agradaría verlo en primer lugar del ranking, pero más deseo que se coloque entre los 10 de un monumento, que gane una clásica de segundo orden y varias de tercero, que haga podio en grandes vueltas cortas como la París-Niza, Tirreno Adriático, Vuelta a Cataluña, Tour de Romandía, Criterium Dauphine o Vuelta a Suiza, y que repita podio en un Grand Tour.

Pero mejor tranquilos, vayamos a rueda.

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