Mientras los Tigres van, “pian, pianito”, los Rayados, se complican la existencia.
Lo señalábamos la columna anterior, Tigres lleva el camino a la Liguilla menos complicada que Rayados , quien al parecer, a falta de dos jornadas, se les complica la clasificación, o se la complican ellos mismos.
Los felinos universitarios están, sin hacer mucho ruido, ya dentro de los cuatro primeros del torneo, y con posibilidades de mejorar en la Tabla General, pero sobre todo, con sus 11 partidos en fila sin perder, los pone sin duda como candidato a estar en la Final.
Van al Clásico con la moral en lo más alto y querrán dar un golpe de autoridad; sus jugadores estelares siguen haciendo su tarea y así las cosas pintan para ser más fácil la tarea; su portero deteniendo un penalti clave, cuando el marcador estaba 0-0 y su zona ofensiva demostrando trabajo en equipo. Goles de Gignac y Ángel Correa, junto a Brunetta, demostrando que si se les descuida, hacen daño. “Ay les hablan, defensiva rayada”.
Por la otra parte, a como les gusta complicarse la existencia. Después de una racha de partidos ganados en fila, “se les hizo bolas el engrudo” y ahora tendrán que sacar de La Chistera una magia que les hace mucha falta, pero sin dudarlo mucho, solos se complicaron la existencia cuando a la llevaban casi segura de clasificar.
Ante Cruz Azul no les salió nada bien, el dejar solo a Berterame como la esperanza de que resolviera el partido, o con una genialidad de Canales o de Ocampos, la situación iba a estar algo más que complicada y que a partir del minuto 23, la expulsión de Oliver Torres, los obligó a tirarse atrás y intentar resistir los 70 minutos que faltaban. Tarea más que imposible.
Con el gol del jugador cementero Jesús Orozco, hubiese sido suficiente ante la falta de un jugador que defiende y que obligó a que sus jugadores ofensivos bajar a auxiliar a su zona defensiva, y ahí se mostró la falta de oficio de Canales, quien en lugar de intentar tapar el disparo del jugador de Cruz Azul , simplemente se hizo a un lado y por ahí pasó el tiro.
Lo demás fue soportar los embates cementeros y tratar con alguna genialidad o algún error del rival, emparejar el marcador.
Se viene lo mejor para ambos equipos locales, para uno demostrar que es candidato firme al título y para el otro tratar de enderezar un rumbo que perdieron con facilidad y salvar el torneo… y muchas cabezas.
Nos leemos a la próxima.


