Monterrey, N.L.-
Ante la difusión de versiones sobre una presunta disputa legal por una propiedad, Adelina Dávalos Martínez, exesposa del exgobernador Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, afirmó que el proceso no se trata de un conflicto por una casa, sino de un acto de dignidad y protección para ella y sus hijos.
En un posicionamiento público, la exprimera dama del estado sostuvo que durante años permaneció en silencio frente a “acciones de violencia, control y desvalorización” dentro de su matrimonio con el exmandatario, y que ahora ha decidido hablar para defender su integridad y exigir respeto.
“Este asunto no se trata de una pelea por una casa, sino de un acto de dignidad, de amor propio y de protección hacia mis hijos”, expresó, quien fuera presidenta del DIF Nuevo León durante el sexenio 2015-2021.
Señaló que, aunque Rodríguez Calderón optó por concluir el vínculo matrimonial, persisten responsabilidades morales, afectivas y patrimoniales derivadas de la vida familiar que compartieron.
Dávalos Martínez cuestionó que se reduzca la situación a un conflicto por un bien material, pues ello invisibiliza el contexto de presunto abandono y violencia que asegura haber enfrentado junto a sus hijos.
“Detrás de las apariencias y los discursos, hay una familia que no ha sido tratada con la sensibilidad ni con la responsabilidad que merece”, afirmó.
En meses recientes trascendió públicamente que Rodríguez Calderón y Adelina Dávalos enfrentan un proceso de divorcio y presuntas diferencias respecto al patrimonio familiar.
El exgobernador ha negado irregularidades y ha insistido en que la separación se lleva a cabo conforme a la ley, mientras abogados de Dávalos han señalado la existencia de bienes no reconocidos dentro del procedimiento.
Aunque los detalles se han manejado con reserva, el tema ha generado atención debido a la relevancia pública del exmandatario estatal y al historial reciente de procesos judiciales que ha enfrentado.
Dávalos Martínez aclaró que su intención no es generar un enfrentamiento mediático ni buscar represalias, sino hacer valer sus derechos y los de sus hijos.
“No estoy reclamando lo que no me corresponde; estoy reclamando el derecho a que se reconozca el esfuerzo, la entrega y la vida compartida”, subrayó.
Añadió que su decisión de romper el silencio obedece a la necesidad de dar un cierre digno a su historia familiar y de dejar de lado el miedo que la acompañó durante años, al vivir “bajo el peso de la intimidación, del miedo y del poder”.
“No busco venganza. Busco verdad, respeto y un cierre digno”, puntualizó en su pronunciamiento.


