Miles de personas andan con el Jesús en la boca, ahora que pronto el 26 de diciembre harán una revisión biométrica obligatoria a todos los que van y regresan por los puentes internacionales de Texas y EU.
Ya les enteraré de lo complicado que es, me viene un déjà vu cuando el hijo de Rosa María nos alertaba “van a cerrar todos los puentes internacionales”. Nahhh, no puede ser- le dije.
Pareciera que no tenemos memoria. El sábado 23 de marzo de 2020, hace casi 5 años, nos prohibieron pasar por nuestras Whataburgers, quesque había un virus raro, el Covid-19. Ya “naiden” cruzaba pal’ otro lado, salvo que lo hicieran por avión, siempre y cuando cumplieran una bola de requisitos que demostraban que no tenías el bicho raro que decían vino de Wuhan, solo porque probaron un rico caldo de murciélago en el mercadito.
Nos vacunamos, yo obtuve mi certificado con QR con la vacuna de Pfizer dos veces de México. Y tres más gringas en Hidalgo, Texas. Pero jamás de los jamases me solicitaron los comprobantes de vacunación al cruzar por el puente internacional.
Pos sí entonces no pudimos cruzar, cambiamos las burgers por las de Carl´s, las tiendas de Dollar Tree por las de Waldo´s de acá, el HEB gringo por el de Reynosa, las visitas a Luby´s por el Sanbons de Plaza Real.
No lo podía creer, con decirles que hubo gente que hizo gran negocio al traer Whataburguers a Reynosa, la número 5 con tocino se los recomiendo un montón, con sus onions rings y pos yo pedí varias en ese tiempo. Un chavo traía los combos pa’ acá y se ganaba su buena comisión.
Rosa María no pasaba como yo, pero parientes sí lo hacían a diario y uno que otro vivió un tiempo cerca de las refinerías de Houston, porque tenían “papers” y no tenían la bronca de que los iban a deportar.
Conozco raza que teniendo hijos que nacieron en Texas, obtuvieron su residencia pero ya con el tiempo, siguen su vida normal en Monterrey o en Toluca sin broncas, porque no les exigen que vivan en los States.
Mi amigo Alex López aplicó como teacher en Dallas y aguantó bara hace 20 años, estaba haciendo su “american dream” ganando dólares y hace unos días me habló angustiado de las nuevas reformas de la revisión biométrica obligatoria que harán ahora por la orden del presidente Trompas.
“Van a ponerse muy duros, te van a checar cuando entras y sales del país, no vas a poder comprar autos, al menos que seas ciudadano americano”, me dijo.
También mi buen bro Gerardo Benavides vive allá en Houston, donde se casó y tiene un trabajo estable, gana en dólares sin broncas y también se hizo ciudadano.
Pero no todos los que cruzan al otro lado quieren moverle a su ciudadanía, a sabiendas que la vida está reterecara y se pagan más impuestos que en México. Por eso solo lo hago pa’ mover las piernas y dar la vuelta a La Plaza Mall de “shopping” como todo mundo.
Mi amiga Gloria asegura que el papel de baño es mucho mejor que el de Reynosa, que prefiere comprar en el Sams gringo que en el de México, que no se compara el jamón de Walmart que el de Walmart azteca (aunque en Reynosa no hay, ya saben, lo chamuscaron y no han traído otra vez la supertienda).
Pero el ansia por cruzar a diario llama mucho la atención a muchos, incluso a los agentes gringos.
-¿Y por qué cruza todos los días?
-Vengo a caminar, a desayunar algo e ir al Black Friday (la tienda de remate).
-¿Y por qué no camina en Reynosa?
-Pos porque es inseguro.
-¿Vende drog4as?
¡Claro que no! ¡Ni las conozco!- le dije indignado.
Ya se me están quitando las ganas de ir seguido al otro lado: me vuelve el déjà vu de la pandemia hace casi 5 años. ¿Cómo le hicimos entonces pa’ sobrevivir tanto tiempo? ¿Te acuerdas brody?


