Monterrey, NL.-
En el marco de las vacaciones de Semana Santa, Heineken México llevó a cabo un taller con diversos sectores de la sociedad, a fin de concientizar sobre el consumo inteligente de alcohol durante el próximo periodo vacacional.
En la exposición titulada “Caravana Consumo Inteligente 2026”, el instructor de capacitación y embajador, Fabián Alberto Rábago Garza, detalló sobre los principales riesgos de un consumo de alcohol excesivo, así como la estrategia para ingerirlo de manera inteligente.
Lo anterior con el objetivo de concientizar a la ciudadanía, despejar dudas y mitos, así como informar historia, efectos en el organismo, el riesgo de conducir alcoholizado, entre otros temas.
Reveló que en México aunque la edad legal para el consumo de alcohol es a los 18 años, por cuestiones políticas, pero en realidad las personas comienzan a ingerirlo después de los 13.
Aunque deberían consumirlo a una edad más madura, pasando los 22 años. Rábago Garza explicó que existen cuatro tipos de alcohol: Metílico, utilizado para solventes; Isopropílico, que se utiliza en antisépticos; Butílico, para uso industrial y el etanol, el que contienen las bebidas embriagantes.
Dijo que el único alcohol que se utiliza para el consumo humano es el etanol o etílico, por lo que las personas que adquieren bebidas embriagantes deberían hacerlo en lugares establecidos y que cuenten con los permisos necesarios para su venta, de lo contrario, al comprar productos en lugares clandestinos, podrían poner en riesgo su vida.
Precisó que las bebidas alcohólicas se clasifican en dos rubros, destilados (tequilas, vodkas, whisky, Ron, entre otros) y las fermentados (vinos, cerveza y sidra).
Mientras las bebidas fermentadas pueden contener hasta un 14 por ciento de alcohol puro, las destiladas rondan entre el 20 y el 55 por ciento.
Por lo anterior, el consumo de bebidas destiladas siempre tendrá mayores efectos en el organismo de las personas, al contener una mayor cantidad de alcohol, pues una copa de bebida destilada equivaldrá a dos de fermentada. Dijo que había tres patrones de consumo en las personas: experimental, ocasional y habitual.
Y los hábitos de consumo dependían de la frecuencia, cantidad y contexto. En México, explicó, aunque de lunes a jueves existe un consumo de alcohol mínimo, los fines de semana se dispara de manera desmedida, cayendo en un consumo irresponsable y excesivo.
En ese sentido, detalló que cuando las personas abusan del alcohol comienzan con una sensación de bienestar, disminución del tiempo de reacción y una ligera alteración del juicio y la memoria.
A medida que se avanza en el consumo de copas, se da una relajación, alteración de coordinación, dificultad visual y auditiva, alteraciones en la marcha, sentimientos de tristeza o exaltación, torpeza motriz, dificultad en actividades mentales y estados emocionales de agresión.
También sentimientos de euforia, dificultad para permanecer de pie, confusión o aturdimiento, anestesia casi completa, confusión coma profundo y cuando ya se tiene una concentración de más de 600 miligramos por cada 100 mililitros de etanol en la sangre se puede caer en una muerte por falta de respuesta del centro respiratorio.
Resaltó que al ingerir bebidas embriagantes se afecta de manera severa el funcionamiento del sistema nervioso central.
Además que nunca hay que ingerir ese tipo de bebidas como medida de relajación, pues esa sería una master class para el cerebro de alcoholismo.
Resaltó que los síntomas de alcoholismo o dependencia pueden ser: tolerancia; síndrome de abstinencia, sentirse desesperado por probar alcohol; síndrome de dependencia, que si no hay alcohol en una fiesta no se puede llegar a la diversión.
Abandono de responsabilidades por priorizar el consumo de bebidas embriagantes y el abuso a pesar de estar consciente de las consecuencias.
Consumo inteligente Para no caer en riesgos como los antes mencionados, recomendó a las personas aplicar el consumo inteligente. Lo anterior considerando que una copa de alcohol tarda una hora en ser eliminada del cuerpo.
“Lo que se recomienda para un consumo inteligente, por ejemplo en una fiesta de ocho de la noche a una de la mañana, es: a las ocho ingerir una bebida con alcohol, a las nueve una sin alcohol, a las 10 otra con alcohol y así sucesivamente”, explicó.
“Mientras se lleva a cabo el proceso de ingesta de alcohol, es mejor si se acompaña con alimentos. y sobre todo no ejercer una presión social para que los que estén a lado sigan consumiendo”, acentuó.


