De antemano, habría que aclarar que los comentarios del arbitraje que van en seguida, no tienen nada que ver con el resultado definitivo de los partidos de Tigres y Rayados…
Aunque quién sabe… En el duelo de Tigres frente a Necaxa, al minuto 95, de 98, vino una incursión de Laínez en el área y el defensor se le tira de cabeza, derribándolo, el rebote sale para Aguirre, éste habilita a Correa, lanza un tirito colocado cerca del palo y gol. La árbitra estaba a escasos metros… ¿por qué no marcó penal?…
No debes esperar a ver qué sucede dos jugadas después. No puedes esperar a ver qué sucede, dejarlas pasar y luego que el VAR te arregle la decisión. La otra jugada fue en el tercer tanto de Pachuca ante Rayados.
Canales comete una faltita, que hasta en eso son poquiteros. Ni eso saben hacer bien. Apenas le roza la pierna y el jugador se deja caer como si lo hubieran fracturado, hasta parecía de Tigres fingiendo faltas.
El juez pita, se van cinco a reclamar y dejan el balón. Un jugador cobra, habilita a su compañero, gol. Esa jugada debió anularse por una sencilla razón.
Jamás en el futbol mexicano aplican bien esa regla, la 13, Saques Libres, que dice que “un atacante podrá cobrar de inmediato un tiro libre, siempre y cuando el balón esté quieto y en el lugar donde se cometió la infracción”.
Acá, no estaba en el lugar de la infracción. El atacante la movió con las manos para recolocar el balón a dos metros de donde ocurrió la falta. Pero ese no es el punto… Los árbitros no dejan jugar y consienten siempre a los defensas que estorban la reanudación.
Al primero que se pare frente al balón y no deje jugar, con una tarjeta se quita. Pero los señores colegiados siempre estarán favoreciendo al que comete la falta, permitiéndole que obstaculice el juego y ya que se acomode todo mundo, el señor del silbato permitirá que se juegue.
Los que arbitran hoy en México, varones y damas, no servirían ni para limpiarles los zapatos a señores árbitros que me tocó ver el siglo pasado con suficiente personalidad y autoridad, conocimiento del juego y de la aplicación de las reglas.
Estamos hablando de antes de los gatos, santander, cantantes, brizios y adonaís que han fungido como empleados de la mano que mece la cuna en el fútbol nacional.
Un gol más, uno menos, dirá usted que le va a Rayados o Tuzos. No hablamos de eso. Hablamos de que los señores árbitros no saben aplicar el reglamento y eso ya es grave.
Como lo es que el argentino que dirige el arbitraje en México esté metiendo su cuchara en el VAR para ordenar qué marcar y qué no. Esa decisión no mató al Monterrey. El marcador iba 2-1 abajo y nadie sabe qué pasaría.
Pero los silbantes como la del Necaxa-Tigres y el que estuvo en La Pastora, deberían enseñarse a arbitrar. Una pena que la señora que salvó a Pumas de un gol la semana pasada ante Mazatlán lleve la representación del arbitraje mexicano al Mundial.
No sabemos si para portar el gafete de FIFA hizo méritos en otro lado; en la cancha no creo. No es un tema de que sea mujer o no. Sus acciones la muestran sin el conocimiento suficiente para pitar un partido de futbol, debidamente.
Una vergüenza… Burlarse en sus redes porque castigaron al DT de Mazatlán también exhibe la soberbia de esta mujer que se victimizó en un noticiero nacional. Quieren ser iguales y se quejan porque las tratan igual que a los varones.
¿En qué quedamos? Alguna vez un árbitro del estado de Guerrero llamado Adalid Maganda fue discriminado por los mismos dirigentes arbitrales por el tono de su piel y lo hicieron a un lado y la señora Aristegui -o lo que queda de ella- no le habló para entrevistarlo.
En fin… Volviendo a los juegos… Del Monterrey, poco o nada qué decir después de todo lo que ya se ha dicho. La misma gente que abucheó juegos atrás, regresó a la tribuna. No entienden. Les gusta el atole con el dedo. Así son. Les encanta que les vean la cara.
Cuando dicen “en las buenas y en las malas”, no se trata de que griten y festejen y bailen cuando ganan y que insulten y les mienten la madre si pierden… Andan bien perdidos… Un equipo acostumbrado a caminar la cancha y trotar, cuando los obligan a correr, sufren.
Ya vimos a Reyes. con el freno de mano puesto persiguiendo a Rondón que luego deja desparramados a cuatro para anotar. Son un chiste. De los cuatro laterales no se hace uno solo. ¡Uno! Cárdenas, Corona, los dos volantes y los dos centrales y párale de contar.
Los argentinos, Djuka, De la Rosa son un verdadero fiasco. La escaleras se barren de arriba hacia abajo y no sé realmente quién tome ahí las decisiones, pero ya se tardaron.
Y los Tigres… Esos ya están dentro. Con ciertos altibajos y jugando dos torneos, pero ahí están listos para lo que pueda venir que puede ser cualquier cosa.
Pueden ser esos que le metieron cuatro al América y cuatro a Chivas, o el que perdió con Pachuca y Pumas en San Nicolás…
Es decir: impredecibles…
Nomás en las buenas…


