Otra vez, las decadentes formas en que en que el ecosistema regiomontano del periodismo deportivo se fusiona con el periodismo de espectáculos y hasta la comedia standupera llegan a esta columna.
En otras colaboraciones ya había reflexionado sobre como la necesidad de generar fama y dinero con interacciones en redes sociales ha transformado la forma y el fondo en cómo se hace periodismo deportivo en Monterrey.
Hoy, los analistas son cada vez más comediantes. Lo actual es construir un personaje que lo mismo alburea, tira pastelazo y se engancha con la audiencia esperando la mentada de madre que lo hará viral por algunas horas. Los debates, más que enfocarse en la esencia táctica del partido, se enfocan en la que vale, la que más brilla y el que más lo grita.
En esta espiral lamentable, un nuevo episodio se ha dado con la inminente contratación de Matias Almeyda como entrenador de los Rayados.
Que si Toño Nelli la difundió primero, que si Willy González ya lo había dicho antes fue la mecha que detonó un capítulo nefasto en el que lo que menos importó fue el ser periodista y el hacer periodismo.
Tanto Toño como Willy se encuentran en posiciones de acceso inmediato y muy cercano al poder de los clubes de futbol regios.
Es bien sabido que cuando llaman, se les contesta y se les revelan exclusivas; algunas veces por simpatía y otras por conveniencia.
Así es, ha sido y así será, especialmente en un ambiente tan caliente como el de Monterrey.
Entre esta tiradera, ha pasado de largo que hace unos meses, el creador de contenido Adrián Marcelo publicó un video en el que mientras grababa un viaje a España, “casualmente” se encontró en la calle a dos jóvenes que ¡sorpresa! Resultaron ser las hijas de Matias Almeyda, quien más tarde se reunió con él en persona.
¿Coincidencia o estrategia? Campañas mediáticas, ataques virtuales, polémica más personal que profesional, pastelazo tiktoquero, clips de comedia y choteos al por mayor.
En eso se ha convertido el periodismo deportivo en Monterrey al entender de forma equivocada el significado de las palabras polémica y entretenimiento.
Lo más triste quizá, es que al aficionado le encanta…
Matías y los medios


