El exalcalde Ramón Antonio Sampayo levantó la mano en Matamoros. Es uno de los hombres con mayor arraigo en esta frontera, respaldado por una larga trayectoria política, administrativa y empresarial.
No es un político que se ande por las ramas; sabe perfectamente que el municipio está asfixiado por la inseguridad pública y, desde hace días, colocó en la mesa los temas urgentes que frenan el desarrollo local.
Sampayo gobernó Matamoros tras aplastar a Homar Zamorano Ayala en su primer intento. Le ganó de manera contundente, operando bajo la sombra del exgobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba, quien deseaba la derrota de su propio partido para frenar la carrera de un aspirante incómodo de cara al futuro. Homar era el hijo político consentido del exmandatario Manuel Cavazos Lerma; de haber conquistado la alcaldía, se hubiera convertido en el candidato natural a la gubernatura, pero en la política, como en la vida, el hombre es esclavo de sus circunstancias, y Sampayo simplemente capitalizó la traición de la entonces poderosa estructura del PRI contra su propio candidato.
Adicionalmente, el panista penetró en las fibras sociales con un carisma que despertó a los matamorenses.
Sampayo brincó por todas las posiciones posibles: presidente del PAN, líder de la Canacintra, delegado de la Semarnat, además de diputado local y federal.
A sus casi 68 años conserva una energía sorprendente; se nota que le hicieron los cambios de aceite a tiempo y con líquido sintético.
El exalcalde panista hoy pone el dedo en la llaga al denunciar los peores cánceres que padece la sociedad fronteriza: el chantaje, la extorsión, el cobro de piso y la delincuencia generalizada.
Y tiene toda la razón. Apenas ayer fue ejecutado el propietario de un restaurante de hamburguesas en pleno centro de la ciudad, en lo que apunta a un evidente y sangriento cobro de piso.
La realidad matamorense es devastadora: negocios que bajan la cortina diariamente por la crisis económica, la asfixia del SAT, las cuotas del IMSS y el Infonavit, para colmo de males, las propias autoridades municipales se dedican a hostigar al comercio organizado, llegando al extremo de clausurar locales comerciales de forma arbitraria.
Por eso Sampayo regresó al centro de las conversaciones como una opción viable para encarrilar al municipio, cobijado por cámaras empresariales y grupos sociales.
Sin embargo, su retorno a la arena electoral viene condicionado por exigencias que rayan en la utopía. En el tablero opositor ya se mueven la exalcaldesa panista Leticia Salazar y el exabanderado de Movimiento Ciudadano, Roberto Lee. Sampayo condiciona su participación a la creación de un frente opositor único; un sueño de unidad guajira difícil de consolidar.
La realidad es que la oportunidad de arrebatarle Matamoros a Morena está más viva que nunca debido al brutal desgaste del alcalde Beto Granados, cuya reelección pende de un hilo mientras enfrenta el acoso de las agencias de seguridad de Estados Unidos.
El viejo lobo panista pide demasiado, sus condiciones lucen inalcanzables en un escenario donde otros se conforman con las migajas de una candidatura, mientras intentan sobrevivir en la ciudad de los chantajes, donde conservar la visa americana es una forma de vida.
Cambiando de terreno, en Ciudad Victoria se cocina otra jugada. Este domingo se realizará un torneo de parrilleros en la Arena Ranch con motivo del Día del Padre, aderezado con música en vivo y rifas.
El evento es organizado por la poderosa estructura de la Avanzada, comandada por Américo Villarreal Santiago, pero con la cancha abierta para impulsar el juego de Luis García Reyes, su ahijado político.
El mensaje es directo para quienes se preguntaban qué firmas patrocinaban su campaña y hasta dónde estaban dispuestos a apostar por la aspiración de Luis García Reyes rumbo a la candidatura de Morena por la alcaldía de la capital. La Avanzada ya decidió caminar al lado del caballo negro de la contienda, mandando una señal inequívoca al resto de los aspirantes.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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