FOTOS: ANDREA JIMÉNEZ
Guadalupe, N.L.-
Para los creyentes, cuarenta años tardó Moisés en atravesar el desierto para guiar al pueblo de Israel en busca de la tierra prometida.
Esta noche, a las 20:00 horas, cuando se enfrenten Suecia y Túnez acabará el desierto que durante 40 años tuvo que atravesar la afición regia desde que aquel 21 de junio cuando Alemania hizo llorar al pueblo mexicano al eliminar a México en los Cuartos de Final del Mundial de México 86.
El Mundial de Futbol ha regresado a la Sultana del Norte, el Mundial de Norteamérica, el primero de 48 equipos, el primero que se juega en tres países, México-Estados Unidos-Canadá.
Se abre de nuevo la historia mundialista tras el capítulo que se cerró en 1986 en el Estadio Universitario cuando con las penales los alemanes le cerraron a el paso a México a las Semifinales.

El capítulo del gol anulado a Francisco Javier “El Abuelo” Cruz, el Mundial de la “Abuelomanía”, de la “Chiquitimbum”, del momento cumbre de Diego Armando Maradona y del título de goleo Gary Lineker.
El mundo ha cambiado una enormidad desde entonces, este Mundial del 2026 será el de las selfies, de los influensers, de las reglas en los saques de banda y en los cambios para hacer el juego más dinámico.
Será el primer Mundial del Estadio de los Rayados, y de lo sucedido en la cancha hace 40 años sólo quedarán los recuerdos en el Estadio Universitario y en el desaparecido Estadio Tecnológico.
Las calles de aquel Monterrey invadidas por un caótico ejército de hooligans serán sustituidas en este Mundial por los simpáticos japones y las bellas rubias suecas.
El desierto sin fiesta mundialista durante 40 años ha terminado. Hoy rueda de nuevo el balón de una Copa del Mundo en Monterrey, la tierra prometida al pie del Cerro de la Silla.


