Ciudad Victoria, Tam.-
En apenas cuatro meses, la población femenil en las cárceles mexicanas aumentó en mil 72 internas, al pasar de 15 mil 849 mujeres privadas de la libertad en diciembre de 2025 a 16 mil 921 en abril de 2026, reveló la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
El dato fue expuesto durante el foro “Buenas prácticas de los mecanismos nacionales de prevención de la tortura en la atención a mujeres privadas de la libertad en América Latina”, donde la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, advirtió sobre la necesidad de reforzar las acciones para prevenir la tortura y otros tratos crueles contra las mujeres recluidas.
La titular del organismo señaló que la mayoría de las internas enfrenta condiciones de vulnerabilidad incluso antes de ingresar a prisión, pues generalmente se trata de mujeres en situación de pobreza, con baja escolaridad y responsables del cuidado de hijas, hijos y otros familiares.
A ello se suma la situación de mujeres indígenas, afrodescendientes, adultas mayores, embarazadas, con discapacidad o con enfermedades crónicas, quienes enfrentan mayores obstáculos para acceder plenamente a sus derechos dentro del sistema penitenciario.
Durante el encuentro, la directora general de la Tercera Visitaduría de la CNDH, Nestora Salgado García, aseguró que el incremento de la población femenil encarcelada ocurre en un contexto donde persisten deficiencias estructurales en los centros de reclusión del país.
Entre las principales irregularidades detectadas se encuentran la insuficiencia de personal médico, psicológico y psiquiátrico, la falta de programas para la atención de adicciones y los traslados involuntarios de internas a centros alejados de sus familias.
La CNDH también manifestó preocupación por las condiciones en que viven niñas y niños que permanecen con sus madres dentro de los centros penitenciarios, debido a que muchos de esos espacios carecen de áreas adecuadas para el cuidado materno-infantil.
Rosario Piedra Ibarra sostuvo que el organismo ha impulsado acciones para garantizar que las mujeres privadas de la libertad conozcan y ejerzan sus derechos, mantengan comunicación con el exterior y tengan acceso efectivo a representación jurídica y servicios de salud.
Asimismo, destacó la necesidad de recuperar experiencias exitosas y mejores prácticas desarrolladas en distintos países de América Latina para fortalecer los mecanismos de prevención de la tortura y reducir las violaciones a los derechos humanos dentro de las prisiones. (Con información de Rogelio Rodríguez Mendoza / El Diario Mx)
Crece población femenil en cárceles de Tamaulipas


