Isaac del Toro no solo ha debutado en el Tour de Francia haciendo su trabajo, sino que aparte supo hoy responder a la posibilidad de triunfo que bajo un ejemplar gesto de deportivismo le brindó su líder de equipo a escasos metros de la meta en la segunda etapa de la carrera.
El equipo del mexicano, el UAE, comandó las acciones finales en el ascenso de meta en la olímpica montaña barcelonesa de Montjuic. Cuando el británico Adam Yates concretó su labor de corte del grupo de punta, fue el turno del último hombre al servicio de Tadej Pogacar, el ensenadense Del Toro.
El mexicano arremetió a tal grado que pasó con gran facilidad al frente de la prueba, pero cuando se dio cuenta que la meta estaba cerca y su líder atrás de él, cedió ligeramente para que pudiera pasarlo.
Sin embargo, en un rápido movimiento Pogacar se dio cuenta de que ya nadie les quitaría la victoria y dejó que su escudero pasara primero.
De esta forma Del Toro se adjudicó la etapa, 168.5 km de Tarragona a Barcelona, su primera en su primer Tour de Francia. Lloró por un largo instante abrazando a su líder. Luego este lo cargo y Del Toro, eufórico por la hazaña, le vació una botella de agua a Pogacar.
Ya lo habíamos previsto en anteriores publicaciones de esta colaboración que, siendo Del Toro un gregario de lujo, solo cabía la posibilidad de que se le presentara alguna situación aprovechable para que él pudiera mostrarse, y justo hoy se presentó esa oportunidad.
El gesto de Pogacar hacia su gregario evocó situaciones similares como tantas que ha tenido la carrera francesa: la llegada a la meta de Alpe d’Huez en 1986, cuando estando en el mismo equipo el francés Bernard Hinault, ya con cinco títulos en el Tour de Francia, le cedió la meta al estadounidense Greg Lemond, quien ahí tomó el liderato para ganar así su primero de tres Tours.
Y todavía pudiera haber más en este Tour para este enjundioso ciclista mexicano, siempre que su líder y el equipo se lo permitan.
Esta victoria del ensenadense representa la tercera para el ciclismo mexicano en el Tour de Francia, tras los triunfos del regiomontano Raúl Alcalá en 1989 y 1990.
Ojalá que las circunstancias de carrera vuelvan a favorecer en algún momento a Del Toro para que nos siga dando grandes regocijos.


