La canícula es el periodo que va de mediados de julio hasta la mitad de agosto, sin que se precise el lapso con exactitud, pues todo depende de cada región. Es la época más calurosa del año porque, aunque la tierra está más lejos del sol, los rayos de éste caen perpendiculares sobre la superficie del planeta en la zona tropical, esto es, la banda que va de los 23° 26′ 14″ N (trópico de Cáncer) y los 23° 26′ 14″ S, (trópico de Capricornio), a partir del ecuador.
Si a mediados de julio y hasta la mitad de agosto el calor será extremo en la región, igual lo será la temperatura del acontecer político. Ya empezaron las escaramuzas y se aprovecha hasta el más nimio detalle para hacer escándalo a fin de dañar la imagen y la trayectoria de los aspirantes con mayores posibilidades de acceder a las candidaturas para renovar los poderes municipales y congresionales. Los grupos de poder están renuentes a perder sus privilegios.
De hecho, se pueden observar dos actitudes diferentes, la de quienes han hecho de la actividad política una oportunidad para servir a la comunidad y promover el desarrollo integral para una prosperidad compartida, como propone la presidente Claudia Sheinbaum Pardo, y la de aquellos personeros que van como los chapulines de cargo en cargo para servir a sus intereses personales o de camarilla, sin haber aportado nada a la gente de carne y hueso, de leche y pan.
Mientras los primeros hacen propuestas y entusiasman a la gente con acciones que promueven la sana convivencia y suman voluntades al proyecto del Segundo Piso de la Cuarta Transformación, los otros acuden a los recursos simplones del denuesto, la calumnia y la descalificación, transformando la arena política en una lucha campal sobre cieno. A la apuesta por la paz, el progreso y la reconciliación, los contreras optan por la confrontación, las campañas de odio y las fake news.
En los tiempos del México revolucionario, que creció al 6 y 7 por ciento anual durante el más largo periodo de la historia de paz, estabilidad y desarrollo que haya conocido la humanidad, ser tachado de mentiroso, ratero o deshonesto, era vergonzoso; ahora, es casi un requisito que deben cumplir quienes van a defender las prerrogativas del amo. Por ello la necesidad de que el pueblo de esta comarca, tan dejada de la mano de Dios, pueda elegir a lo mejor, no a lo menos peor.
Y no hay nada mejor que aquellas personas que se han entregado en cuerpo y alma a defender los altos intereses de la comunidad, lo mismo en las calles con la tarea de despertar las conciencias para una nueva revolución pacífica en la que el ser humano y su hábitat, sean el centro de la actividad política, o en la administración pública, ejerciendo con pasión la tarea de servir, o la representación popular en las cámaras para legislar y acendrar la participación popular en las grandes decisiones.
En el verano caliente, es imperativo mantener los ojos bien abiertos para detectar quién es quién y qué motivos lo mueven al buscar el voto ciudadano en las elecciones del año próximo. Y que los partidos políticos atienden la voz de la gente para proponer a sus mejores mujeres y hombres. A estas alturas ya no valen concesiones ni acuerdos que pongan en riesgo la viabilidad del desarrollo de la comarca y de la entidad, para ponerse a tiempo con el reloj de la historia.
Que la canícula sea menos severa con buenas decisiones en el ámbito político.


