Los miedos de Scaloni ante una chance única

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Atlanta.-

El momento de la definición de la Copa del Mundo ya comenzó, y las resoluciones trascendentes son las que ocupan un lugar clave en el aspecto deportivo. La meta es llegar al partido decisivo del domingo próximo en Nueva York, y evitar protagonizar el del sábado en Miami, por el consuelo del último lugar en el podio.

Los cuatro campeones del mundo que buscan la gloria nuevamente ultiman los detalles para evitar un error que pueda desembocar en una frustración grande, y entre ellos se encuentra Argentina y sus vaivenes emocionales. El seleccionado tuvo un comienzo firme en los tres primeros partidos, y se envolvió de dudas e incertidumbre en los siguientes.

El técnico Lionel Scaloni es el que tiene el rol de definir situaciones extremas, como la de prescindir de jugadores que le dieron el máximo potencial en el campo de juego, pero que sólo se están sosteniendo por el apellido que poseen.

Los casos puntuales son tres: Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister.

El Mundial de Qatar fue un reflejo de lo que el entrenador es capaz, cuando decidió que Leandro Paredes, Alejandro Gómez y Lautaro Martínez no inicien el segundo partido ante México, después de integrar el plantel ante Arabia Saudita. Los tres habían sido ganadores de la Copa América en 2021, y de la Finalissima ante Italia en el mismo 2022.

Los hombres que reemplazaron a aquellos fueron Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Julián Alvarez. El grupo se terminó consagrando en el Mundial qatarí, y a partir de allí los futbolistas se instalaron con otro semblante hacia todo el planeta. Scaloni mostró determinación para cambiar jugadores cuando no estuvieron en un nivel elevado, pero esos mismos son ahora campeones del mundo.

El Mundial 2026 es diferente al anterior, debido a que allá el rendimiento fue creciendo a medida que se sumaban partidos, a diferencia del actual que muestra una curva descendente en el nivel. El director técnico transmite mucho respeto hacia ciertos nombres, y se especula que no termina de animarse a dejar afuera a algunos de los líderes y referentes de su ciclo.

La veneración que tiene hacia ellos es suprema, aunque el perjuicio puede resultar fatal cuando se encuentra ante la chance histórica de volver a estar en otra final mundialista. Las sospechas de que podría presentar tres marcadores centrales ante Inglaterra, sacando de la formación a De Paul para que ingrese Otamendi es grande, aunque todo se conocerá el mismo miércoles.

De Paul exhibió muestras de que no es el mismo que recuperaba la pelota, la trasladaba y habilitaba a sus compañeros de ataque para que puedan definir. El cansancio y la falta de precisión lo impiden. Fernández tampoco es el que llegaba al área rival y también aparecía en la propia para ofrecer soluciones en ambas. Mac Allister, si bien tiene más regularidad, no ofrece las soluciones que le brindó a la Selección hace tres años y medio.

Scaloni está a dos partidos de ubicarse como el entrenador estelar por repetir un título del mundo, y tendrá que resolver en su interior si esa consideración que tiene de los jugadores que él mismo llevó a la cima, la sacrifica en busca del beneficio colectivo.

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