Faenón

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Solamente les faltó  ese tercer gol anulado y hubiese sido una faena de orejas y rabo, arrastre lento y dos vueltas al estadio. Ni las manos (en este caso, los pies) pudieron meter los seleccionados franceses ante el vendaval llamado Furia Roja.

Seguramente  la gran mayoría, por no decir que todos, esperábamos un partidazo entre estas dos selecciones candidatas a ser campeones del mundo, pero el parado de los seleccionados  españoles y el buen juego de conjunto, opacó a unos Blues que no sentían lo duro, sino lo tupido ; no atinaban a hilvanar un ataque  continuo y eran presa fácil de la muralla roja.

Viendo el partido sentía que los franceses “pensaban”, dásela a  Mbappé  y que él lo solucione y el 10 no atinaba a ver por donde le salían los defensas  españoles y lo nulificaban; el seleccionado francés intentaba por todos lados, por el lado derecho con Dembelé, por el lado izquierdo con Doué,  y por el centro con Mbappé, y siempre el mismo resultado, nada.

Y el viacrucis inició para Francia muy temprano, cuando el defensor Digne le comete una falta dentro del área francesa a Lamine Yamal, para que el silbante salvadoreño  Iván Barton sancionara la falta co0n tiro penal , que convirtió el delantero Oyarzabal, era apenas el minuto 21… y lo que se vendría después

A partir de ese momento “la sinfonía taurina” de los españoles fue contundente, pases por aquí, pases por acá, adornos, paredes, triangulaciones  y remates a la portería rival sin contundencia, pero si con un control absoluto de “la faena”-

Llegó el segundo gol, que fue la puntilla para el seleccionado francés, aunque la verdadera puntilla era el tercer gol de La Roja, anulado por fuera de juego de Yamal.

Lo que siguió al segundo gol, fue la desesperación francesa, pases equivocados, faltas, sin contundencia  en sus tiros a gol, reclamos entre ellos mismos y la pérdida del espíritu de lucha, hasta que llegó el silbatazo final .

Querida Francia,  Merci de votre participation. Bon voyage.

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