La situación para definir la candidatura por la alcaldía de Ciudad Victoria será mucho más complicada de lo que se piensa y de lo que se quiere. Nunca se pensó que sería de una manera distinta; se vivió de esta forma en el pasado y ahora parece repetirse en el presente.
La culpa no es externa, más bien se trata de una situación interna donde, al contrario de lo que pasa en cualquier casino, la casa pierde. Las apuestas son complicadas para cualquiera de los aspirantes, y más cuando uno de los favoritos ya lanzó la advertencia de que no permitirá que se hagan imposiciones en la 4T.
Ya una vez cedió y aceptó la diputación federal; ganó la elección de manera contundente y fue el más votado. No tiene desgaste político ni está acusado de corrupción; no porque sea inmaculado, sino porque nunca ha estado en un cargo donde se manejen directamente recursos públicos.
¿Pepe Braña se merece la candidatura? Quizá. Al menos en su visión personal de eso no tiene dudas y se encuentra dispuesto a luchar con todo para alcanzar la postulación.
Ahora, Pepe se encuentra en pie de guerra para pelear por lo que considera le pertenece, lo que siente que ya le toca y que le prometieron en el anterior proceso. Por eso, no duda en decir que se encuentra empeñado en alcanzar a cualquier costo la alcaldía de Ciudad Victoria.
Cuando se tiene un plan B no hay problema, pero a Pepe no le dejaron salida. Muy diferente hubiera sido si a alguien se le hubiera ocurrido entregarle la coordinación de las delegaciones federales, con la promesa de ser tomado en cuenta como candidato a la gubernatura en el futuro.
Quizá Pepe lo hubiera aceptado de esa manera, pero, por el contrario, decidieron desperdiciar la oportunidad de fortalecer el músculo político de Morena desde la Sebien federal, que mantiene apoyos para más de medio millón de tamaulipecos.
Adicionalmente, Pepe tiene razón en exigir que se respeten los códigos de ética y honestidad de todos los aspirantes, y establece de inmediato que exigirá y denunciará cualquier conducta anómala de sus contrincantes.
Sostiene que no le interesa ninguna otra posición; solamente persigue la alcaldía de Victoria, una candidatura para la que se preparó y esperó desde hace años.
Braña es uno de los perfiles más fuertes, pero es evidente que, junto con el secretario del Ayuntamiento, Hugo Reséndez, no es el favorito de Palacio, a pesar de que ambos son los mejor posicionados ante la ciudadanía gracias a su trabajo.
Braña señala que responderá por cada uno de sus actos, pero espera que sus rivales hagan lo mismo con sus acciones y que estas sean valoradas por aquellos a quienes les corresponde poner el colador de la honestidad y la transparencia por parte del CEN de Morena.
“Si algunos hicieron mal las cosas, debe tomarse una determinación, como ya se está haciendo”, advirtió.
Sostiene que no va para otra parte:
“No voy para otro lado, únicamente para la alcaldía de Victoria. Vamos a esperar la convocatoria y nos inscribiremos en tiempo y forma”.
Pepe no dará marcha atrás y se encuentra listo para pelear con todo por la candidatura; no le jugarán el dedo en la boca. Promete saltar como león por la posición y denunciar cualquier irregularidad en el proceso, aunque también debe recordar que en la política nadie llega tan lejos sin tener algunos esqueletos en el armario.
Seguramente, la oposición o sus propios rivales los mostrarán una vez que lleguen la fecha y la hora. Por más que clamen por unidad, ese es un valor que no existe en los tiempos de guerra de la tribu de Morena.
Para la diputación federal que Pepe Braña piensa dejar, ya alzó la mano el alcalde victorense Eduardo Gattás Báez, quien sería uno de los personajes que le daría su apoyo incondicional en caso de que en las alturas no se decidan por Hugo Reséndez, su amigo y aliado de muchos años.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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