El Monterrey dio una cátedra de cómo jugar un partido de fúbol, utilizando los recursos a la mano y haciendo los ajustes tácticos a la hora que el juego lo pide.
Los señores que jugaron en el mediocampo rayado, habrían obtenido calificaciones sobresalientes por encima del 7; sobre sus espaldas descansó el partido.
Lo que jugaron César Garza, Óliver y Orbelín fue para guardar en una cajita dorada. Con moño.
Al ver que a los del frente les costaba mover las piernas, Garza se lanzó a presionar hasta el área la salida de los cementeros. De siete veces que fue, en cinco, equivocó la salida del rival y provocó dos ocasiones de gol, de las cuales él firmó una.
Almeyda salió con solo tres defensores para cuidar a un solo atacante; el mediocampo estaba poblado de Rayados que dificultaron mucho el tráfico del esférico para la visita.

Salvo por ahí un balón profundo que le filtraron a Omar Campos, la Máquina no tuvo realmente opciones. Cerca del 65 Cruz Azul comenzó a presionar un poco más, hilvanando algunos pases, pero sin contundencia; siempre se estrellaron en la defensa que les anticipó y Orbelín se cansó de quitarles la pelota para salir siempre vertical, con Corona por izquierda.
Lucas se cansó de correr y meter, pero él buscó su golecito, en lugar de habilitar a Orellano o Cuypers, que fue un fantasma al frente y debe haber tocado el balón dos o tres veces. Cuando estuvo libre, Ocampos lo ignoró.
Cuando de la banca vinieron refuerzos para la media, con Rodríguez, Ambriz y Fimbres, ahí se acabó el corrido. Cruz Azul no supo cómo ni por dónde.
Monterrey defendió bien y la media cancha ofreció un concierto. Al frente, debe ser quirúrgico un centro de Orellano o Corona, para un remate de Ocampos o Couypers, porque los demás casi no entran al área.
Habría que ver si no tiene ganas de correr el belga y andaba en modo cicatero, economizando sus metros, sudor y oxígeno, que mejor metan a otro.
Buen triunfo el de Rayados que dio un saltote en la tabla y se quitó la rachita de tres juegos sin ganar.
Pero lo que pasó en Juárez sí fue ya más preocupante.
Los felinos de Vuce fueron a la frontera y poco pudieron hacer para evitar la derrota ante el colero de la Liga. Esa lavandería disfrazada de equipo de fútbol ni siquiera debería existir jugando en Primera, pero al igual que seis o siete equipos operan bajo la sombra y el cobijo del Cártel del Gol.
El trajín de ida y vuelta estuvo intenso, pero Tigres no pudo. El arquero de Bravos, Sebasatián Jurado, se llevó la noche sacando dos o tres fogonazos que ya iban para adentro.
Casi al final, Tigres mandó la artillería y con tres ejes de ataque intentaron perforar el arco de Juárez, sin éxito. Tigres sigue sufriendo para generar fútbol de mediocampo al frente. Las puntas no existen y su eje de ataque titular, tampoco. Con la reincorporación de Herrera, podría ayudar un poco. Veremos, porque Bruneta solo no puede con la carga ofensiva.
Ya cayeron muy bajo y la gente sigue sufriendo los desatinos que ocurren en cancha, pero que se generan en el escritorio del club… desde muy buen rato.
Mucha comezón provocó en el medio periodístico nacional el regreso de Hirving Lozano al Tri.
La mayoría de los llamados podrían considerarse acertados. Aunque algunos otros, inexplicable, por lo menos para nosotros.
A Javier Aguirre le dieron un premio –no sé de qué tipo– por la puntada de gritarle al jugador inglés e insultarlo, en broma, lo que provocó la risa del jugador, del mismo entrenador y de todos lo que vieron ese detalle.
La causa de ese “insulto” fue que Antonhy Gordon estaba haciendo pedazos al lateral derecho Jorge Sánchez. Un jugador que ha de tener un muy buen representante que reparte agrade$imientos –tal vez– para que éste alinee, pese a sus detalles técnicos, pues es un jugador que defiende mal y ataca peor. Pues Rafa lo convocó.
Otros inexplicables son los del llamado maguito, el español que juega en el extremo izquierdo de la banca del Betis; excelente los llamados para Jeremy Márquez, Victor Guzmán, Violante, Alan Cervantes y Denzel García, que era lateral y el viernes, ante Tigres volanteó.
Por supuesto, Santi Sandoval y Camberos deben estar. Sin duda. ¿Y Quiñones?
Lo de Berterame, igual de inexplicable. Debe haber metido dos goles desde que se fue de acá, estuvo lesionado, y nadie sabe la razón de que lo hayan contemplado.
Siempre habrá inconformidades, pero hoy parecen menos y de entrada, tiene un equipo con talento,sobre todo en mediocampo con Lira, Cervantes, Obed, Mora, Orbelín y Jeremy… Suena bien…
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