Año de consolidación

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En su tercer año como profesional, el mexicano Isaac del Toro confirmó su excepcional talento deportivo, que lo situó entre la élite real del ciclismo de carretera en el mundo.

Aunque este año ganó 12 carreras, por 18 del año pasado, su tercer puesto general y una etapa ganada en la más afamada carrera del mundo, el Tour de Francia, más el primero en el Gran Premio de Montreal, el quinto puesto en el fondo y el sexto en la contrarreloj individual de los Mundiales en esta misma sede, reafirmaron el gran nivel que ya delineaba desde su debut en el máximo circuito en 2024.

Haber logrado el tercer puesto general en el TDF es una hazaña de muy alto valor, ganar la etapa, trabajar inteligentemente con su líder Tadej Pogacar y defenderse con aplomo de los ataques de los rivales que buscaban arrebatarle el podio en los tramos más exigentes de la carrera, fueron acciones que refrendaron la fortaleza del ensenadense, quien cumplirá los 23 el próximo mes.

Y está su victoria en el Gran Premio de Montreal, una clásica que, si bien no es un Monumento, sí es una carrera de muy alto prestigio y de mucho valor puntuable en la calificación que otorga la Unión Ciclista Internacional, el órgano que rige el ciclismo en el mundo.

El resto de sus victorias no se demeritan, pero fueron muy útiles para lucir al patrocinador, medir fuerzas, acumular kilómetros y agrandar el palmarés, tanto el colectivo como el personal.

Desde luego que los grandes logros de cierre de año contrastaron con el débil desempeño en las dos últimas carreras que tuvo, donde quizá ya el cansancio físico y mental pudieron haberle impactado, y donde el kilometraje acumulado en el año y la intensidad derrochada en los dos últimos meses, le hayan pasado factura.

Independiente del estado físico que haya presentado en la Gran Piemonte, posición 82 a 1’22’’ del ganador el francés Dorian Godon, y 28º en el Giro de Lombardía a 4’59’’ del vencedor Paul Seixas, queda claro que, Del Toro, así como ningún otro estelar, está obligado a ir “por todas”, debido a las diversas circunstancias de salud, estrategia, entorno de la prueba e instrucciones del equipo.

Los grandes ciclistas tienen calendarios muy precisos con objetivos muy claros: acumular kilómetros, ayudar al equipo y buscar triunfar en las carreras que les encomiendan, que son a las que van como líderes del equipo y que son las de más renombre.

Muchos ciclistas de primer nivel suelen “cerrar” su temporada una vez que pasan los Mundiales y aunque tengan algunas pruebas más en su calendario, solo tratan de cumplir por el equipo y el resultado personal pasa a segundos términos. De esta forma también pudiéramos entender el desenlace de temporada del mexicano.

Lo mejor ya lo había hecho y lo que resta ahora es asimilar el éxito, descansar, recuperarse, regresar a casa, visitar gente y luego volver a la rutina del equipo con los primeros compromisos de la nueva temporada, que iniciarán este mismo año y que seguirán a principios del siguiente: reuniones, presentaciones, concentraciones y esperar el arranque de una temporada más que, ambicionamos, sea mejor que la de este año.

Similar oportunidad

Del Toro “apadrinará” el debut semiprofesional de un mexicano más en la corporación emiratí; el del colimense José Emilio Rodríguez, ya corredor del mismo UAE, pero en el equipo de desarrollo, denominado Gen Z, que es de categoría Continental; es decir, de tercer nivel dentro del ciclismo profesional.

Rodríguez, de 18 años, estuvo disputando pruebas juveniles durante dos años en Europa con el equipo mexicano AR Monex, del que también surgió Del Toro, por lo que el talento que se incorpora ya arroja un aprendizaje básico y aunque no llega con un historial similar al del ensenadense, seguro que el UAE encontró muy buenas virtudes en este otro mexicano.

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