La afición empieza a pensar que a Rayados le persigue una maldición o la mala suerte, porque nada le sale, y cuando por fin estaba obteniendo una victoria, se presenta un error como el del portero Santiago Mele.
Sería un error pensar eso, sería el principio de perpetuar los malos resultados.
Lo que en realidad le sucede a los Rayados es una mala cultura laboral, patrones que se han arraigado y que hacen que los jugadores piensen que están dando el máximo cuando no es así.
En tales circunstancias será muy difícil evaluar objetivamente a los técnicos, porque hay una cultura muy arraigada que se resiste a cualquier cambio.
E insistido en distintas columnas en que desde el 2016 cuando pierden aquella Final ante Pachuca por un error de marca cuando tenían un jugador más que el rival, al Monterrey se le han ido títulos y ha sufrido eliminaciones dolorosas.
Ese es el trabajo de los directivos, tener ese sentido común para tomar decisiones que vayan cambiando esa cultura laboral.
Hay diversos libros escritos por gurús de la cultura laboral que abordan esos aspectos, y que nos revelan que la gestión de los recursos humanos en el futbol pueda analizarse desde esa perspectiva.
En un mundo donde la pasión es el eje de la conexión entre aficionados y equipos se escucha lógico atribuir situaciones como la que están viviendo los Rayados a aspectos mágicos.
Nada más alejado de la realidad, porque lo que le sucede al Monterrey es resultado de patrones negativos muy arraigados de manera colectiva.


