Mas vale tarde que nunca, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de escribir sobre una auténtica victoria, una de esas que da orgullo y se siente hasta los huesos. Los Auténticos Tigres de la UANL, los de la universidad, no los de CEMEX, ganaron por fin una final a los Borregos del TEC, después de varias finales cardiacas y con polémica arbitral.
No me gradué de la UANL, pero estudié prepa y parte de la licenciatura, y la sensación del ya mérito siempre rondaba en las finales. No tengo recuerdos de esos logros de antes de los 90´s, crecí con la UDLA y el TEC arrebatando campeonatos a las escuelas públicas, esas finales épicas con quienes ahora son coaches y las decepciones en aquellos partidos en el demolido TEC y en el Universitario, teniendo entradas de 40 mil personas amontonadas en el auge del americano, antes que los capitalinos decidieran competir entre ellos para según no perder, y la UANL les dio en la torre.
El cambio lo noté cuando “piratearon” al coach Mundo Reyes, se notó el cambio de timón, estrategia y comenzaron logros no esperados en la UANL. Ese primer triunfo de UANL en un clásico de temporada regular cuando en jugada de engaño Auténticos ganó en el último segundo, desatando la furia de Frank González fue un quiebre que, si bien tardó años, ahora se ven frutos con staff, inversión y jugadores con orgullo de portar colores que representan una filosofía, una que en Monterrey nos debería ayudar a vencer clasismos y derrotismos incrustados en los que creen que solo los privados pueden lograr algo relevante.
La patada Medina que dió en el poste, fue la culminación y a la vez un nuevo comienzo, algo que puede catapultar para darle una era dorada a los Auténticos porque el siguiente año sí o sí, habrá final regia de nuevo. Ver el balón volar alto, alejado de los postes, provocó una sensación de éxtasis para vivir un auténtico escenario de triunfo que hace años no se incrustaba en lo más profundo de la piel de los que somos aficionados del programa de la UANL y su semillero.
En su corral y con su gente, ganar una final al programa más exitoso de hace años, es algo que espero la UANL se acostumbre a lograr, que esto no sea una llamarada de petate y así logren consolidar una mentalidad ganadora, ante rivales y árbitros; que esas jugadas clave de la defensa en el último intento azul sea algo constante y si por ahí logran reclutar una defensiva profunda más veloz y quarterbacks con un brazo un poco más pulido que te permita varias las tradicionales corridas, éste equipo sería algo épico.
Al menos por unos meses el trofeo es público y autónomo, éstos Auténticos Tigres que si son de la Universidad representan a una comunidad ávida de triunfos, de logros y de romper barreras invisibles pero existentes, el saber que, si se puede ante rivales más fuertes y poderosos, que hay talento y carácter auténtico que puede permear de la cancha a las aulas, y cada vez que vean ese trofeo, podrán recordarlo y revivirlo.
Felicidades Auténticos, desde el orgullo universitarios…que no paren los campeonatos.
¡Saludos desde el estadio!


