¿Altar de pureza? El regreso sin sueldo de Gustavo al MC

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“Si el pueblo me lo pide, seré el candidato, o si los emecistas lo desean, seguiré sirviendo desde el partido, buscando ser factor de unidad y no de malestar”.

El viejo discurso fue revivido nuevamente por el cacique de la política tamaulipeca, el exalcalde victorense Gustavo Adolfo Cárdenas Gutiérrez, quien acaba de ser nominado como delegado de Movimiento Ciudadano en Tamaulipas.

Gustavo ni necesidad tiene; es uno de los políticos más ricos de la entidad y ni siquiera es perseguido. Si cometió el desvío de recursos, su delito ya prescribió, porque las anomalías de las que fue acusado como expresidente municipal de Ciudad Victoria no se pueden revivir de ninguna manera.

Sin embargo, ahí están escritos sus pecados. Como siempre se hace la víctima, esos delitos no procedieron, pues el exgobernador Manuel Cavazos Lerma prefirió darle la espalda y cerrar los ojos ante el desvío de recursos.

El mismo Gustavo reconoce que no tiene necesidad y que ni siquiera va a cobrar por el cargo político que le dieron en el MC. Sostiene que trabaja —eso es muy relativo— sin sueldo. Además, descarta la idea de obtener una candidatura propia y revivió sus ancestrales frases de “ni los veo, ni los oigo” para silenciar a sus detractores.

La realidad es que Gustavo no quiere sueldo; pretende tomar el control del partido naranja y de lo que con ello implica. Lo demás se dará por añadidura.

Tener el control del MC le permitirá imponer candidatos a regidores en los municipios que así lo quiera, como es el caso de Victoria, donde podrá decidir la reelección de la regidora Melisa Mireles si así lo deseara. Lo mismo puede decidir en los demás municipios: solamente pedir el primero regidor por planilla y supervisar el resto de la lista.

En el MC todo tiene precio, desde las candidaturas a las alcaldías, diputaciones locales y federales, sin olvidar el Senado o cualquier otra posición.

Gustavo rechaza cualquier versión de que su nombramiento responda a una aspiración política personal y se ofrece a desempeñar el cargo sin remuneración.

—No vengo a ser protagonista ni a buscar una candidatura. Vengo a construir —afirmó.

Por supuesto que le creemos. Gustavo ya no es el mismo de antes. Cuando fue candidato a diputado local, lo derrotó un desconocido abanderado de Morena, Juan Vital Román Martínez, quien le puso una arrastrada al emecista.

Ahora, Gustavo se propone recorrer Tamaulipas, visitar comités municipales y sumar nuevos perfiles al próximo proceso electoral. En otras palabras, va a negociar con nuevos aspirantes, eso tiene un costo y nuevas condiciones.

Por lo pronto, están en negociaciones las candidaturas de los municipios de Victoria, Tula, Miquihuana, Palmillas, Gómez Farías, Xicoténcatl y Nuevo Morelos, mientras que también se reforzará la estructura en ciudades como Reynosa y Matamoros.

Gustavo por eso no pide sueldo. Es como algunos funcionarios de la 4T que realizarían con gusto su trabajo sin que les pagaran. El salario no se compara con los ingresos adicionales; esos son los que realmente les interesan.

Detrás de la gerencia de un partido se encuentran muchas cosas. Son las historias de cine con riqueza, poder y otros ingredientes que le dan sazón a la vida de un líder que ignora su salario cuando se es millonario y se tienen otros intereses que no se compran con dinero.

La unidad que presumía el MC está resquebrajada; las candidaturas que se creían consolidadas se vinieron abajo, donde los ríos revueltos son la meta del pescador que aventó sus atarrayas y anzuelos en las aguas fangosas de la política.

Bueno, por hoy es todo.

Adiós y aguas con los patinazos…

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