En política, no basta con ganar elecciones, el verdadero reto es ejercer el poder. Morena en Tamaulipas lo entendió tarde, pero lo entendió.
Américo Villarreal Anaya ha demostrado que tiene su propio ritmo y estilo; una manera paciente —y muchas veces implacable— de avanzar.

Américo Villarreal Anaya
Lo suyo es construir con calma oriental, esperando el momento exacto para actuar contundentemente.
El primer ensayo vino en la legislatura donde Morena obtuvo mayoría en el Congreso local, aún con Francisco García Cabeza de Vaca en el poder. Fue un triunfo fugaz y voltearon la balanza. Pero la historia apenas comenzaba.
El gran golpe vino con la gubernatura. Sin embargo, sentarse en la silla no fue sinónimo de gobernar. Américo recibió un Estado y un gobierno en ruinas, sin recursos siquiera para cubrir las nóminas.
Muchos comenzaron a desesperarse menos él, quien siguió fiel a su estilo de actuar quirúrgico, paso a paso, como un relojero suizo.
El fiscal anticorrupción, Jesús Eduardo Govea ha sido pieza clave para desmontar la herencia cabecista.
Jesús Eduardo Govea
Otro campanazo fue el caso de Jorge Espino Ascanio, ex auditor superior en la entidad quien permitió que centenares de cuentas públicas se aprobaron al vapor. Hoy vive con un amparo bajo el brazo.
Con un trabajo pulcro, Francisco Antonio Noriega Orozco, ahora al frente de la auditoría superior, echó para atrás el trabajo de su antecesor, revisó las cuentas -por lo menos del 2021-, y las echó para atrás.
Otro acierto fue recuperar la mayoría absoluta en el Congreso del Estado y dejar a la oposición meramente como adornos.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas fue rescatada de la voracidad de hienas políticas innombrables que finalmente salieron botados, como tapón de sidra.
Dámaso Anaya Alvarado
Se recuperaron municipios estratégicos como Tampico y El Mante.
También están las denuncias penales por la entrega ilegal de millones de pesos a empresas relacionadas con los hermanos Carmona.
Estas acusaciones son fundamentales pues con ellas se derrumba uno de los mitos favoritos de Cabeza de Vaca y la derecha. Hoy México entero sabe que fue el cabecismo, no Morena, el cómplice de los Carmona.
Quizás la jugada más contundente, la joya de la corona, es el Poder Judicial, donde se desmanteló un podrido mercado negro de sentencias que se vendían con más descaro que favores en la zona de tolerancia.
Con Tania Contreras al frente, la expectativa es grande. Su carácter y temple anticipan una gestión que promete romper moldes y no andar con medias tintas.
Tania Contreras
Queda en el tablero una pieza incómoda: Irving Barrios, el fiscal que persiguió con saña a Américo y a su familia.
Hoy algunos ingenuos hablan de su reelección. ¡Qué barbaridad! Bien dice el refrán: “amigo reconciliado, enemigo agazapado”. Aquí no caben segundas oportunidades: el poder se afirma o se pierde y el gobernador lo sabe.
Américo ha demostrado que tiene un estilo propio. Su manera de ejercer el poder es silenciosa pero contundente. Como quien mata pulgas: sin prisa, sin aspavientos, pero con una eficacia que al final deja claro quién manda.
Hoy, los hilos del poder parecen estar en sus manos. Por el bien de Tamaulipas, que así sea.





