La premisa de la Cuarta Transformación de “Con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada” ha sido la llave maestra para desenredar el nudo gordiano del sector salud mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que de política se las sabe todas porque se forjó en la calle, ha tomado el toro por los cuernos, y, lejos de los acuerdos cupulares que tanto beneficio dieron al hampa sanitaria, ha iniciado una total modernización en el sistema.
Todos en el país sabemos que no es que no haya abasto de medicinas en las farmacias oficiales, sino que éstas están controladas por las mafias que las sustraen y luego las ofrecen a precios inmoderados dentro de las mismas instituciones, o las canalizan a boticas que inflan sus precios sin misericordia; así, lo que debía ser gratuito, “una señora lo vende en mil pesos”, o “una botica lo tiene; pero, cuesta dos mil”.
Y, luego, el muy socorrido cuento de que para hacer una operación se requiere de cierto aditamento o prótesis que el IMSS o el ISSSTE no proporcionan, por lo que el paciente debe comprarlos con un proveedor que, casualmente, da precios bajos al médico y, por ello, él mismo puede pedirlo, sin garantía alguna de que el adminículo vaya a restablecer la salud del paciente. El encaje es tan ancho que se empieza con 10 mil pesos; pero, después, por la inflación, ya son 20 y el mero día, son 25.
Un tercer caso harto frecuente es que el especialista programe una intervención quirúrgica y, llegada la fecha, se vuelve ojo de hormiga, por lo que el paciente debe ser tratado por el médico de guardia, que, ordinariamente es un residente cuya responsabilidad es limitada porque no cuenta con los antecedentes suficientes para tener un panorama completo de lo que es necesario hacer para restablecer el buen funcionamiento de los órganos afectados.
Todo ello englobado en el proceso de privatización de la medicina social que emprendieron las hordas neoliberales. Así, los servicios dentales, los relacionados con la vista, los de traumatología, etc., son canalizados a las clínicas particulares de los especialistas, que, es de todos conocido, cobran las perlas de la Virgen por lo que debía ser un servicio que los derechohabientes han pagado con creces a lo largo de su vida, con cuotas que se cubren estén enfermos o no.
Para cerrar con broche de oro, el portal Contralínea publicó que: “De acuerdo con los avances en las investigaciones (de la UIF), integrados al expediente, suman más de 20 mil millones de pesos involucrados en contratos con los gobiernos anteriores de Michoacán, Estado de México, Chiapas (tanto con Manuel Velasco como con Rutilio Escandón), Hidalgo, Sinaloa, Tamaulipas (CdeV), Oaxaca, la Ciudad de México, Coahuila y Nuevo León. Además con entidades como el Partido Verde Ecologista de México (?), la embotelladora Coca Cola”.
Por ello, luego de escuchar a la gente, la presidenta expresó: “Voy a tomar a los jóvenes, a los especialistas mexicanos y voy a hacer un equipo. Y les voy a decir: ‘quiero los almacenes así, pero de primera, que todo esté digitalizado, todo automatizado, cada cosa en su lugar’. Que si piden una medicina, en la tarde llega; así como una compra digital en el hospital. ¿Cómo si uno pide zapatos desde China y le llegan al otro día? ¿Cómo nosotros no podemos hacer que los guantes lleguen del almacén al hospital?”.
¡Ora sí, violín de rancho; ya te agarró un profesor!
Para consultar información oficial sobre las acciones del Gobierno Federal en materia sanitaria, se puede visitar el portal institucional de la Secretaría de Salud (https://www.gob.mx/salud).


