El periodismo está clasificado entre las cinco profesiones más peligrosas. Existen muchas especialidades dentro del periodismo y todas conllevan su nivel de riesgo. E mi caso, mi ejercicio de la profesión fue como conductora de noticieros, de programas de entrevistas de índole político y de colaboraciones editoriales. El riesgo, en este caso, lo constituye la posibilidad de incomodar y hacerse de enemigos con poder que utilicen sus influencias para “castigar” al periodista que los exhiba y en ocasiones llega a extorsiones o amenazas (algunas se cumplen).
Sin embargo, creo sin temor a equivocarme que, la práctica más peligrosa del periodismo es la que realizan los periodistas de campo: los reporteros; aquellos que persiguen la nota hasta el lugar de los hechos, para así poder presentar la información en todo su contexto ¿Dónde, cuándo, quién, cómo, por qué?. Los reporteros de lo que se llama “nota roja” (policiaca, catástrofes, accidentes, hechos violentos, siniestros, etc.,) son quienes se llevan la peor parte.
Todos los periodistas sabemos lo que hace la adrenalina, tanto como sabemos que, conseguir una buena nota completa e impactante requiere de intrepidez.
Sabemos también que entre la intrepidez y la imprudencia de arriesgarse de más, existe una línea muy delgada. Pero, de alguna manera, los reporteros de campo saben que existe en la profesión una regla no escrita “Mientras más intrépido seas, mejor reconocido serás como periodista.”…los periodistas demasiado prudentes no son muy apreciados por las audiencias. A esto hay que agregarle que la competencia es feroz.
Se busca la primicia, se busca con audacia, se consigue con agallas, y se transmite con valiente objetividad, casi con una serenidad imposible en medio del peligro….todo en aras del periodismo. Es una profesión en la cual el grado de exposición es directamente proporcional al nivel de riesgo.
A todos y en especial dentro gremio periodístico, nos han conmocionado las imágenes en vivo del accidente que ocurrió hoy sobre la avenida Morones Prieto, en Monterrey, a dos colegas: a la reportera Alma de la Rosa y a su camarógrafo (ambos de Gamavisión). Nunca nadie está preparado para eso. ..no son “gajes del oficio” aunque hayan sucedido muchos, son accidentes terribles.
Mario Gamez, director general de Gamavisión y titular del noticiero en el cual se estaba transmitiendo el reporte en vivo cuando ocurrió el accidente ha estado consternado, se movilizó de inmediato para asegurar la atención médica de estos dos valiosos miembros de su equipo de noticias. En un video transmitido por redes, Mario apenas sí podía hablar. Se le quebraba la voz, se le llenaban los ojos de lágrimas cuando iba camino al hospital. Comprendo perfectamente su mortificación y auténtica preocupación. …son de esas cosas que forman un nudo en la garganta y otro en el estómago. Afortunadamente ambos periodistas están con vida y se recuperarán.
Este accidente que ya ha alcanzado cobertura internacional, que se ha vuelto “viral” en las redes sociales, nos obliga a replantear el oficio del periodismo y a quienes lo ejercen, pero sobre todo a revalorarlo.
Deseo sinceramente que estos dos colegas, que en cumplimiento de su deber profesional están ahora pasando por un momento difícil, puedan recuperarse pronto y sin graves secuelas.


