Ojalá el #9M sea una marcha pacífica y coherente con la seguridad y la no violencia contra las mujeres que se reclama; porque, si se torna una marcha de odio desatado, furibunda e iracunda llena de vandalismo, con mujeres defecando y orinando en las calles, haciendo pintas, quebrando vidrios, lanzando piedras, incendiando vehículos, gritando maldiciones y consignas androfóbicas o misándricas, si en lugar de protesta se convierte en agresión. Desafortunadamente, existe un enorme riesgo de que así suceda. Entonces la marcha se convertirá en un amotinamiento y una provocación. Porque van a provocar que -en estricto cumplimiento de su deber- tenga que entrar el ejército o la policía antimotines y contenerlas para proteger al resto de los ciudadanos y a ellas mismas así como al patrimonio público y privado que pudieran destruir a su paso y entonces el problema va a ser mucho peor. Pero el ambiente está caliente… ya incluso hay división entre las mismas mujeres: Están las mujeres indignadas que no requieren etiquetas recalcitrantes para definirse, y están también las feministas, las “feminazis” o feministas radicales, están las androfóbicas, las misándricas, están las que quieren paz y justicia, las que quieren diálogo y acciones de solución y están las que quieren guerra y venganza.
Estarán las que se mueven en virtud de la razón y las que se mueven al calor de la pasión; las que luchan con consciencia y las que pelean con imprudencia.
Tal vez las autoridades recurran a elementos femeninos tanto policíacos como militares… ¿Pero habrá suficientes para mantener el orden y no agravar el choque de géneros? El tema es un polvorín que bien puede poner al país entero en vilo, puede pasar cualquier cosa. ¿O habrá alguien que no sepa que nada hay mas peligroso en el mundo entero que una multitud de mujeres furiosas y embravecidas? Las autoridades deberán cuidarse de no crear mártires y las marchistas deberán cuidarse de no quedar como una jauría de lobas feroces, irracionales y enfurecidas. No se en donde podrá caber la cordura que en realidad le abra paso a la justicia. Muchos parecen estar viendo para su lado, y pocos parecen estar buscando soluciones para todos. Y sin embargo hay tantos que están listos para aprovechar este encono social que han causado los muchos feminicidios y llevar agua a sus molinos políticos! El #9M va a cambiar las cosas sin duda… ojalá que sea honestamente, auténticamente y para bien. Sin embargo, el ambiente está caliente…muy caliente. No nos queda más que la esperanza. ¡No perdamos de vista el objetivo: justicia y seguridad para todas las mujeres!


