El año en que las redes sociales destronaron a los medios

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La crisis de confianza que redefine el periodismo y el ocaso de la era dorada de los medios tradicionales ya esrá aquí. Vivimos un momento histórico para el periodismo, y no precisamente por razones que inviten al optimismo.

El informe Digital News Report 2026, publicado por el Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford, ha trazado un mapa descorazonador del ecosistema informativo global.

Por primera vez desde que se realiza este estudio, las redes sociales y plataformas de video han superado a los sitios web y aplicaciones de los medios tradicionales como principal fuente de noticias en el mundo .

El dato es contundente: el 54% de los encuestados a nivel global recurre a plataformas de terceros para informarse, frente al 51% que prefiere los sitios y aplicaciones de los medios.

La televisión, antaño el faro informativo de los hogares, se sitúa en el 52% y ha perdido 13 puntos porcentuales desde 2020 .

Esta tendencia se observa en todos los grupos de edad y se ha consolidado en 30 de los 48 mercados analizados, con contadas excepciones en Asia (Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Japón) y algunos países europeos .

Pero la estadística más inquietante de este cambio de paradigma no es meramente numérica.
Mientras las plataforma ganan terreno, la confianza en las noticias se ha desplomado a su nivel más bajo desde que el Reuters Institute comenzó a medirla en 2015: un magro 37% global .

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Y, más importante aún, ¿qué podemos hacer para salir de este atolladero? Se trata de la plataformización de la información y sus consecuencias.

El fenómeno que atraviesa el periodismo contemporáneo no es un simple cambio de canal. Es una transformación estructural que los investigadores del Reuters Institute han denominado “platformization” .

Se trata de un proceso mediante el cual el acceso a la información queda mediado por gigantes tecnológicos cuyos algoritmos, no los criterios editoriales, determinan qué noticias llegan a los ciudadanos.

Este cambio tiene consecuencias profundas. Por un lado, el consumo de noticias se ha vuelto incidental: la información llega mientras se desplaza el dedo por una pantalla, en un reel de 15 segundos o en un video vertical de YouTube .

Por otro, ha surgido un nuevo ecosistema de creadores de contenido que, aunque percibidos como más entretenidos y cercanos que los medios tradicionales, generan menos confianza
Solo el 27% de los encuestados obtiene noticias de influencers, y apenas el 3% confía exclusivamente en ellos.

La paradoja es evidente: los consumidores desconfían de las plataformas, pero las utilizan por conveniencia, velocidad y variedad.

La preocupación por la desinformación ha crecido hasta afectar al 62% de la población global, pero el comportamiento no cambia . Como señala el informe, la comodidad digital prevalece sobre la ansiedad informativa.

Este comportamiento, aparentemente irracional, responde a una lógica de mercado: las plataformas ofrecen un producto más barato (gratuito), más rápido y más adictivo que el periodismo tradicional.

La inteligencia artificial: ¿salvación o amenaza?

En este escenario ya complejo irrumpe con fuerza la inteligencia artificial generativa.

Los chatbots como ChatGPT, Gemini o Perplexity han pasado de ser una curiosidad tecnológica a una herramienta informativa utilizada semanalmente por el 10% de la población global —un incremento de tres puntos porcentuales en solo un año . Entre los menores de 35 años, la cifra asciende al 16% .

Los usuarios valoran de estos sistemas su rapidez, su capacidad para resumir historias complejas, la posibilidad de hacer preguntas de seguimiento y las funciones de traducción .

Sin embargo, la confianza en las respuestas de la IA es alarmantemente baja: solo el 20% confía en ellas .

Pero el verdadero problema no es la desconfianza de los usuarios, sino el impacto que estos sistemas están teniendo en el modelo de negocio del periodismo.

Según datos del informe, solo el 42% de los usuarios de chatbots hace clic en las fuentes originales citadas por el sistema .

En términos prácticos, esto significa que la IA está consumiendo el trabajo de los periodistas sin remunerarlo y, además, está robando el tráfico que sostenía la publicidad digital de los medios.

El director de The New York Times, Arthur Gregg Sulzberger, lo expresó con claridad: “En la medida en que la gente se dé cuenta de que puede acceder gratuitamente a estos contenidos robados a través de los productos de IA, será difícil para los medios desarrollar y profundizar sus relaciones con potenciales suscriptores.

El resultado es que vamos hacia un futuro donde habrá cada vez menos periodistas para realizar el trabajo costoso y difícil que representa la investigación” .

El interés por las noticias se erosiona

Junto a la caída de la confianza, el informe documenta otro fenómeno igualmente preocupante: el desplome del interés por la información.

Desde 2021, el porcentaje de personas extremadamente o muy interesadas en las noticias ha caído 13 puntos porcentuales, del 59% al 46% .

La evasión de noticias se mantiene estable en el 42% de la población, una cifra que casi se ha duplicado desde 2017, cuando era del 29% .

Este desinterés tiene implicaciones tanto democráticas como comerciales: dificulta el involucramiento ciudadano en el proceso político y agranda el desafío de monetización para los medios, ya sea a través de la publicidad o de los ingresos provenientes de las audiencias .

¿Qué pueden hacer los medios?

Ante este panorama desolador, el informe no se limita a diagnosticar la enfermedad, sino que ofrece algunas pistas para la recuperación.

La primera es la apuesta por el periodismo de investigación y de rendición de cuentas como valor diferencial.

En un mar de contenidos superficiales generados por IA y creadores sin formación periodística, la profundidad y la verificación pueden convertirse en un activo valioso .

La segunda es la construcción de relaciones directas con las audiencias. Los medios que han logrado mantener o aumentar su confianza son aquellos que han cultivado una conexión personal con sus lectores, a menudo mediante modelos de suscripción y contenido personalizado.

El informe señala que los editores de medios con modelos de suscripción son los más optimistas sobre el futuro del periodismo .

La tercera es la adaptación al formato video. El 77% de la población global consume noticias en video cada semana, y las plataformas como YouTube, TikTok e Instagram son los principales espacios donde la gente “ve” las noticias .

Los periodistas que están adoptando los códigos de los creadores de contenido —como el formato vertical, la inmediatez y la cercanía— están logrando conectar con audiencias más jóvenes.

El informe recomienda que los periodistas se comporten más como creadores, mostrando quiénes son y construyendo una marca personal que humanice la información .

La paradoja de la confianza

Quizás el hallazgo más esperanzador del informe es que, a pesar de todo, el público sigue valorando la imparcialidad y la independencia periodística como principios esenciales para la sociedad .

La relación entre quienes prefieren la cobertura ecuánime y quienes priorizan noticias que coinciden con sus puntos de vista es de más de dos a uno .

Esto sugiere que, aunque el comportamiento de consumo se ha desplazado hacia plataformas menos confiables, el ideal de un periodismo independiente y riguroso sigue vigente en el imaginario colectivo.

El desafío para los medios es, por tanto, doble: por un lado, deben adaptarse a los nuevos hábitos de consumo sin renunciar a sus valores fundamentales;

Por otro, deben comunicar de manera efectiva su propuesta de valor en un ecosistema donde la inmediatez y la gratuidad parecen haber ganado la batalla.

El informe del Reuters Institute 2026 describe un “momento inquietante” para el periodismo, pero también identifica una “pequeña ventana de oportunidad” .

La inteligencia artificial está creciendo rápido, pero no tan rápido como otros usos tecnológicos.

Esto da a los medios y a los responsables políticos un margen —limitado, pero real— para establecer reglas claras sobre el acceso a los contenidos, la remuneración por el trabajo periodístico y la transparencia algorítmica.

Como señala el informe, “las organizaciones de noticias pueden desempeñar un papel vital ayudando a la gente a dar sentido a los cambios sísmicos en el mundo y facilitando la confianza en sociedades y vecindarios donde las personas pueden sentir que hay más cosas que las dividen que las que tienen en común”.

Una crisis multidimensional

México en el espejo global, donde la crisis del periodismo se agrava con violencia y desconfianza.

El caso de México en el Digital News Report 2026 es el retrato de una crisis que no admite soluciones unidimensionales.

No se trata solo de la migración a plataformas digitales, la caída de la confianza o la experimentación con IA, fenómenos que afectan a todo el mundo.

En México, estas tendencias globales se cruzan con un problema estructural de violencia que convierte el periodismo en una profesión de alto riesgo, con un tejido institucional frágil y con una polarización política que busca consumir información de confirmación.

El Digital News Report 2026 del Reuters Institute pinta un panorama desolador para el periodismo mundial, pero en México los datos adquieren un carácter aún más alarmante.
El país no solo refleja las tendencias globales de desconfianza, migración a redes sociales y auge de los creadores de contenido.

Las agrava con un factor que lo distingue en el mapa: la violencia contra la prensa alcanza niveles de guerra.

La confianza general en las noticias en México cayó a su nivel más bajo desde que comenzó la medición en el país, al ubicarse en apenas un 31%, lo que representa una caída de cinco puntos porcentuales respecto al año anterior.

Esta cifra está por debajo del promedio global del 37%, que ya de por sí marca el nivel más bajo desde 2015.

Lo más preocupante es que esta desconfianza no es un fenómeno exclusivamente mediático, sino que está “asociada con la baja confianza en las instituciones públicas, los actores políticos y el entorno informativo en general”.

El informe señala que México “es un ecosistema informativo bajo presión por la violencia constante contra periodistas, la pérdida de confianza en las noticias y los retos económicos que enfrentan los medios tradicionales”.

La violencia como factor estructural. Mientras el mundo debate sobre algoritmos y modelos de negocio, México enfrenta un problema de vida o muerte.

El país registró nueve asesinatos de periodistas en 2025, la segunda cifra más alta del mundo, solo detrás de Palestina; 28 reporteros permanecen desaparecidos.

Esta situación “genera un efecto inhibidor sobre el periodismo de investigación, especialmente en coberturas relacionadas con corrupción, crimen organizado y seguridad pública”.

Las organizaciones internacionales han documentado un preocupante aumento del “acoso judicial contra periodistas mediante el uso de mecanismos legales y administrativos que pueden derivar en presiones o intentos de censura”.

La violencia física y legal se combinan para crear un entorno donde el periodismo independiente se ejerce a un costo humano que pocas otras naciones en el mundo soportan.

La plataformización como espejo de la polarización. México se alinea con las tendencias globales de consumo. Dos tercios de la población (66%) consume noticias semanalmente a través de redes sociales, una proporción que se ha mantenido relativamente estable durante la última década.

El consumo de televisión para informarse se ha desplomado: del 65% en 2017 al 34% en 2026. La prensa escrita pasó del 51% al 16% en el mismo periodo.

Pero hay un dato que diferencia a México de otros mercados y que refleja su compleja realidad política.

El informe señala que Malasia, México y Nigeria se encuentran entre los países donde las proporciones más altas de personas dicen preferir noticias de fuentes que compartan su punto de vista.

En un contexto de alta polarización, la búsqueda de información de confirmación —que refuerza las propias creencias— parece ganar terreno frente al ideal de imparcialidad.

La sombra de la desinformación en la cobertura de seguridad

El informe señala un caso paradigmático que ilustra los desafíos del ecosistema informativo mexicano: la muerte de “El Mencho”, líder del CJNG, en febrero de 2026 en el marco de una operación contra el narco.

La cobertura de este episodio, ampliamente difundido, puso de relieve “algunas complejidades recurrentes de un entorno mediático en el que resulta a menudo peligroso ejercer el periodismo, y el trabajo profesional compite por la atención en las redes sociales”.

El fenómeno descrito es preocupante: los videos de los ciudadanos estuvieron acompañados de “una ola de contenido falso y engañoso, lo que dificultó establecer una imagen precisa de los acontecimientos mientras se desarrollaban”.

La combinación de violencia real y desinformación digital crea un cóctel especialmente tóxico para el derecho a la información de los ciudadanos.

Los creadores y la comunicación gubernamental

En este entorno, los creadores de contenido y periodistas independientes han ganado un espacio significativo.La comunicación gubernamental también refleja esta transformación.

La “Mañanera del Pueblo”, heredada del gobierno de López Obrador, “sigue siendo un canal de comunicación fundamental” para la administración de Claudia Sheinbaum, aunque con “menos enfrentamientos y ataques a la prensa”.

La persistencia de este formato, que en el pasado fue cuestionado por su carácter propagandístico, mantiene la centralidad de la comunicación presidencial directa.

La IA como experimento en un entorno de crisis. México también está explorando el potencial de la inteligencia artificial, aunque en un contexto marcadamente diferente al de países con mayor estabilidad institucional.

La pregunta que queda abierta no es solo cómo los medios mexicanos pueden adaptarse tecnológicamente al nuevo ecosistema, sino cómo pueden sobrevivir y cumplir su función democrática en un entorno donde cubrir la realidad puede costar la vida, y donde la desinformación compite en igualdad de condiciones con el trabajo profesional.

En este sentido, la recomendación del informe de apostar por el “periodismo que ayuda a la gente a dar sentido a los cambios sísmicos en el mundo y a facilitar la confianza en sociedades donde las personas pueden sentir que hay más cosas que las dividen que las que tienen en común” cobra una urgencia particular en el contexto mexicano.

En un mundo fragmentado, el periodismo sigue siendo una de las pocas instituciones con la capacidad de construir puentes. Solo necesita recordarlo.

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