Enmedio de una tragicomedia diplomática que parece no tener fin, mientras el gobierno de los Estados Unidos anuncia la captura de uno de los seis criminales más buscados en la lista del FBI, el canadiense Ryan Wedding, el gobierno de México primero calla, y después anuncia que lo que ocurrió en su capital fue una entrega voluntaria.
Ryan Wedding, canadiense con un pasado en el deporte de alta competencia a nivel olímpico, se decantó por la vida criminal y terminó convertido en mucho más que un narcotraficante internacional. Su búsqueda se volvió parte importante en la narrativa de la administración Trump para justificar tarifas y diatribas en contra de sus vecinos del sur y del norte con el argumento del tráfico de drogas.
Wedding, llamado ‘El nuevo Chapo Guzmán’ y ‘Pablo Escobar moderno’ por las autoridades estadounidenses en una clara exageración del rol del canadiense en el escenario del tráfico internacional de drogas, fue declarado como objetivo prioritario por la administración Trump y sobre su cabeza se colocó una recompensa de 15 millones de dólares.
En octubre del 2024, la policía detuvo en Zapopan, Jalisco, a Andrew Clark, compatriota y brazo derecho de Wedding en las operaciones criminales en Colombia, México, Estados Unidos y Canadá. El arresto y extradición de Clark formó parte de un traslado de 29 narcotraficantes que el gobierno mexicano entregó a los estadounidenses como parte de la presión vía aranceles que Trump impuso al inicio de su segundo mandato.
La captura de Wedding tomó momentum conforme las diferencias políticas, económicas y migratorias entre México, Estados Unidos y Canadá aumentaron. El seis de marzo del 2025, el FBI anunció una recompensa de hasta 10 millones de dólares por la captura de Wedding, quien en la lista de los más buscados entonces superó la cantidad ofrecida por Fausto Isidro Meza López, alias “El Chapo Isidro”, líder de una célula del narcotráfico asentada en Sinaloa, por quien ofertaban cinco millones de dólares. El 19 de noviembre, el FBI aumentó a 15 millones de dólares la recompensa por el ex atleta.
Wedding está acusado de narcotráfico en los Estados Unidos desde octubre del 2024; después se le agregaron cargos de homicidio, incluyendo el asesinato en Colombia de Jonathan Acevedo García, quien testificaría en contra del acusado. En un giro bizarro en este caso, la policía acusó al abogado canadiense de Wedding de facilitar la muerte del testigo al “sugerir” a su cliente contratar un sicario para evitar la comparecencia.
La mañana del jueves, el Director del FBI, Kash Patel, anunció con orgullo el arresto de Wedding en la Ciudad de México. En su discurso de victoria, Patel agradeció la colaboración del gobierno de México en la operación de arresto. En la conferencia destacó la ausencia de autoridades mexicanas, y más aún que la presidente Sheinbaum no informara del arresto horas antes en su habitual encuentro matutino.
Patel, quien “casualmente” estuvo de visita en la CDMX horas antes del aseguramiento de Wedding, indicó que la aprehensión ocurrió con la participación directa de equipos especiales del FBI, el equipo de vuelos especiales, lo que supone el uso de drones, y la colaboración de autoridades mexicanas.
Desde México, el silencio terminó ya iniciada la conferencia en los Estados Unidos. En su cuenta de X, el Secretario de Seguridad Pública, publicó un largo comunicado en el que destaca, primero, la visita de Patel y su reunión con el embajador Ronald Johnson. Es hasta el cuarto párrafo en el que Omar García Harfuch menciona que el Director del FBI regresa a su país con dos objetivos prioritarios “una persona no estadounidense que fue detenida por autoridades mexicanas de los 10 más buscados por el FBI y un ciudadano canadiense que se entregó voluntariamente ayer en la Embajada de los Estados Unidos”.
Así, con un post en redes sociales, García Harfuch transformó la narrativa triunfalista de los estadounidenses, quienes bajo la administración Trump se precian aún mas de su poderío y eficiencia.
Si Wedding se entregó a los estadounidenses ¿porque lo hizo si supuestamente estaba bajo la protección de una de las facciones del grupo de Sinaloa? No sería raro que el canadiense busque negociar beneficios a cambio de información privilegiada, que, en esta rara combinación de crimen organizado y geopolítica, la administración Trump acepte gustosamente para ampliar su arsenal utilizado a puertas cerradas en sus encuentros con el gobierno mexicano.


