El charrito Pemex

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El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto debería darle una “rascadita” a todos los líderes petroleros, en lugar de meterse con el polémico asunto del gasolinazo o en la reducción de salarios a los funcionarios federales de primer nivel.

Y sobre todo con Carlos Romero Deschamps, líder nacional del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana,(STPRM), quien atesora una enorme fortuna, se cobija y protege de una investigación bajo la envestidura de Senador de la República.

Sus hijos Paulina y José Carlos se dan una vida de lujos a bordo de carísimos autos deportivos valuados en 2 millones de dólares y ni que decir de los tres yates de súper lujo donde los juniors se dan vida de millonarios.

Ni Paulina, ni José Carlos viven en México y nunca van a saber lo que es comprar gasolina en una estación de Pemex o hacer fila dos horas en un Petroseven para que te vendan el litro de Magna en 12.80 pesos por litro.

Los hijos de Romero Deschamps se pasean por las calles de Miami a bordo del potente auto deportivo Enzo Ferrari o bien presumen carísimos bolsos y relojes en el jet de la familia o a bordo de los lujosos yates y hasta se dan el tiempo de vestir a sus mascotas con ropas de diseñadores.

Mientras el descontento crece y nada parece pararlo, Carlos Romero Deschamps ni pio dice, obvio trabaja en contubernio con el gobierno federal y su silencio vale millones de pesos que van a parar a sus ya retacados bolsillos.

Las cuotas sindicales no las controla el gobierno, pero el sindicato y Pemex se han encargado de distribuirlas en cada una de las delegaciones del STPRM y han enriquecido a los líderes charros principalmente a Romero Deschamps.

Ser líder sindical de cualquiera de las secciones de Tamaulipas, Veracruz, Campeche, Tabasco o Oaxaca representaba tener más poder que los gobernantes y dichos puestos se peleaban con sangre, hasta la muerte, no por algo la lista de líderes y exlíderes charros muertos es interminable.

El gobierno federal tendrá que ir pensando en arrimarle el fuego a Carlos Romero Deschamps, pero debido al fuero que lo cobija difícilmente emprenderá acciones, pero fácilmente puede recaer sobre el líder nacional de los petroleros una indagatoria por enriquecimiento inexplicable.

Es que no puede ser posible que la familia Romero Deschamps se de una vida de auténticos jeques petroleros, cuando lo único que han hecho en su vida es agenciarse las cuotas sindicales de los petroleros y abultarse los bolsillos con dinero que por debajo del agua les otorga Pemex con tal de no armar un alboroto de altas dimensiones.

Queda demostrado que el silencio cuesta, pues en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, le ha sacado la vuelta al asunto de las riquezas de Carlos Romero Deschamps y por si eso fuera poco lo premian con una senaduría plurinominal.

En definitiva, Enrique Peña Nieto es muy tibio para poner contra la pared a Romero Deschamps y ahora entiendo porque el dicho de que “mataron a la gallina de los huevos de oro”, no le quedo ni un solo huevo para encarcelar al líder nacional de los petroleros.

Carlos Salinas de Gortari fue el único presidente que metió al tambo al líder charro Joaquín Hernández Galicia, en aquel tiempo el gobierno federal todavía tenía la gallina de los huevos de oro, lo malo del asunto es que no le incautó ni un solo peso, años más tarde “La Quina” salió de la cárcel para morir en el año 2013.

Pero Romero Deschamps es la punta del iceberg, todas las demás secciones del STPRM están llenas de fango, los líderes y exlíderes petroleros viven y vivieron a todos lujos en enormes mansiones protegidos por pistoleros y gatilleros.

Las cuentas bancarias de los estos líderes charros, estaban hasta el tope, casi la gran mayoría poseía ranchos ganaderos y mansiones a la orilla del mar y se daban el lujo de comprar autos deportivos o camionetas a sus amantes en turno o a sus esposas con tan sólo tronar los dedos.

En el sindicato petrolero había dos ríos por uno corría oro negro (millones de pesos), por el otro simple y sencillamente sangre con plomo.

Que tan poderoso eran los petroleros que se daban el lujo de patrocinar equipos en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) y se traían a peloteros de las grandes ligas de los Estados Unidos y tan altos eran sus sueldos que muchos de ellos se quedaron a vivir en México y aquí colgaron los bates.

Las medidas de Enrique Peña Nieto sólo provocan escozor entre la ciudadanía, porque mejor meter al bote a los líderes charros o ya de perdido quitarles las cuentas bancarias para que sus hijos no se den una vida de lujos, mientras el pueblo sufre y trina en cada gasolinazo.

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