El Grinch en Facebook

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¿Cómo borrar a un nefasto o a una gorrosa del Facebook, sin sentirnos culpables, ni temer que dar explicaciones cuando el interfecto se entere?
Llegó el año nuevo y decidimos depurar nuestra lista de contactos en la red social, de hecho ya eliminamos nuestra cuenta en la otra red, la del pajarito azul, la cual por cierto, nunca utilizamos.

LAS JÍCAMAS SIN CHILE
Hay mucha gente a la que sí conoces, es muy cercana a ti, pero realmente son un bostezo, unos pepinos sin sal, jícamas sin chile, tienen la gracia de un hipopótamo reumático, según por lo que en tantos años han subido al Facebook.

Sus mensajes no te mueven a nada, no tienen el menor chiste, son insulsos, hasta te da pena ajena por ellos, por haber subido esas tonterías, de plano hay que borrarlos, inmediatamente.

Es gente que la mera neta, ni fu, ni fa, de plano que no los hacemos en este mundo, además ni los vemos nunca en el “feis” y cuando allá a las quinientas suben algo, no deja de parecernos una soberana diarrea mental de su parte, una mera barrabasada.

Por ejemplo, postean lo que se van a comer o beber (qué sosos); o dan a conocer su nueva inscripción a un grupo equis; algunos mandan una felicitación a su presidente de la república o al gobernador de este estado, por su gran labor.

¿O sea? ¿Qué onda con esta raza?, ¿es neta que así de interesante es su vida y que quieren compartirla con uno?

¡NO ME JODAN!
Sin faltar los que hacen copy and paste a tocho morocho, en especial subir una frase o alguna escritura que en su cánida vida se les hubiera ocurrido a ellos, con el cerebro de chorlito que se cargan; o los que a mañana, tarde y noche se la pasan dándole gracias a dios (así, en minúscula, denotando su falsedad y su estupidez).

De plano, por más ejercicio mental que hacemos, no sabemos cuándo, ni por qué les dimos “aceptar”, si ni los conocemos (aun viendo sus fotos personales, sus contactos y los conocidos mutuos), son personas que no sabemos ni qué detergente los patrocina.

A esos hay que eliminarlos y aunque un servidor es muy ferviente seguidor de la práctica gregaria y de hacer migas con medio mundo, hay quienes nada más no valen la pena.

VIVITOS Y COLEANDO
Seguimos con nuestra tarea de limpiar nuestra obesa lista del “Facebook”, toca el caso de no aceptar empresas, negocios, clubes, religiones o entes o cosa alguna que no sea hombre o mujer individual.

Nuestra regla clara y tajante es, sólo aceptar a gente de carne y hueso, únicamente personas físicas y no a personas morales.

Aquí en esta negativa también se incluye, aquellos que ponen su nombre y luego también te solicitan tu amistad una segunda vez, pero en este nuevo contacto o perfil, lo hacen con el logo y el nombre de su changarro, jale, negocio, tapadera, culto, liga deportiva o cualquier otra tontería que no nos interesa (las hay muy disparatadas).
Y en ambos sitios, sólo suben cosas de su business, como sus ofertas, sus últimos productos, sus novedades, sus productos milagro (no queremos elongarnos ningún apéndice de nuestro organismo, ni durar más tiempo en ciertas lagartijas, tenemos lo suficiente).

NO, NO, NO Y MÁS NO
Hay que borrar a alguien que está en Puebla, vive en Puebla, nunca saldrá de Puebla, morirá en Puebla y uno nunca va a ir a Puebla.
Pero no es nada contra los PiPoPes (Pintorescos Poblanos Pensantes), el estado es cambiante, puede ser Aguascalientes, Oaxaca, Tabasco, el que sea; igual otro país, hasta naciones de otros continentes, el punto geográfico de esa persona, es lo de menos, el caso es que nunca la veremos en persona, ni lo deseamos.

Hay otros casos de contactos aceptados, donde todo indica que cuando te solicitaron su “amistad”, te agarraron como al Tigre de Santa Julia o de plano tuviste que andar bien fumado (los que gustan de jalarle las patas al chamuco) o bien fumigado (si eres de los que te gusta ingerir marranilla en cantidades industriales) mientras zonzeabas en el “feis”.

AGUAS CON LAS CUSCAS
Si tú eres casado o con pareja (esto va para los varoncitos), si no tienes nada que esconderle a tu fiera, si ella tiene tu clave, entonces aguas con hacer un encuentro cercano del tercer tipo, aunque sólo sea para “echarte un taco de ojo” con alguien cuya foto de perfil o presentación es una morrita de no malos bigotes y excelente palmito.

Alguien quien se anuncia no sólo en cachetona tanga o en micro bikini, sino que remata con una pose de chivito en precipicio o se toma una selfie dejándote ver un primer plano, nada plano, sino muy redondo, y poniendo unos labios muy sugerentes, como guante de receptor de los Yankees de Nueva York, no te metas en problemas y borra ese pecado, nada bueno te va a traer.

Igual para las chicas, si ven a un pelado bien “Mamá Dolores”, con un bikini dorado o un calzón de trompita de elefante, no se la crean, además casi seguro es que se puso un par de calcetas enrolladas por dentro de la trusa, allá donde “you know”, el bulto es más falso que las promesas que escucharemos ya en estos días durante las campañas polacas para goberladrón, alcachofa o diputeros.

¿REMORDIMIENTOS?
Y la pregunta obligada es ¿tenemos que sentirnos mal por desaparecer de nuestra lista a alguien que no tragamos, a esa persona que por todo lo anterior, siempre nos lo saltamos en automático, cada que lo vemos en Facebook, aunque esa persona crea que somos los “best friends del mundo mundial”?

Y más si tenemos tres décadas y un lustro de que no nos vemos y eso que vivimos ¡en el mismo pueblo!

¿Qué nos dicen de las mujeres y los hombres que suben fotos suyas (close up, medium shot o cuerpo entero), como si fueran Jennifer Aniston o Brad Pitt, siendo que están más feos que una cucaracha volteada patas pa’rriba o tienen el cuerpo de chorizo mal embutido.

¿Y qué nos dicen de las Mamis Cuervo y los Papás Lobito, que se la pasan subiendo “picchurs” de sus engendros, cuando que las calenturitas con patas son algo más horrible que darle una cachetada al Papa Francisco ahora que visitará México el siguiente mes de febrero?

Y aún hay más elementos para borrar contactos en Facebook, pero ahí le paramos.

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