Nomás esto nos pasa en la frontera. Porque he aguantado los nuevos “water cuts” (cortes de agua) que nos enjaretó la Comapa, “anke” haiga dicho y recalcado que no volverían. Y hasta nos tocó en la mera Navida’. Qué linda gracia, imagínensen el oso con la familia que venía de jueras.
Además toda la vendimia de los restaurantes, clubes sociales, deportivos, que deben de tener su tinaco, pero no es lo mesmo que corra el agua por el drenaje citadino.
Seguimos con superficies lunares más grandes que nunca, bueno eso ya no cambiará, tendremos que acostumbrarnos a la brincadera de coches por toda Reynosaville. Qué buena imagen damos a los visitantes pa’ que se fuyan pa’ McAllen luego, luego, y que no quieren quedarse aquí en la mexican border.
Pero ahora, que me salgan con el cloquear (el gordo-gordo-gordo) in the middle of the morning (en medio de la mañanita) de un guajalote, como que no tiene máuser.
Porque a mí me dijeron ansia mesmo que vivía en una colonia residencial, oseáse cercas de Las Fuentes, pero no, parece que estamos en mi añorado Güémez.
Acá no es que haigan vacas en las colonias, porque también hay establos aquí en la city, pero es que con la falta de water (agüita), pos como que nos da una peste que no le pide nada a mi época de ranchero.
Lo que sí tenemos son carretoneros, bueno cada vez con menos caballos, porque ya saben que ahora se come su carnita en taquitos y ni cuenta nos damos. Oigan, avísenme. De perdida pa’ saber. Ya con cilantro y cebollita como que se confunde el saborcito.
Y luego mi querido neighbour (vecino), cuando no se cree Juanga o Julión Álvarez con su kareoke, pos ahora resulta que le regalaron un ave de corral pa’ que le salga más bara su cenita de Navidad.
Pos qué no ves que casi los regalan en las tiendas, bueno, después de la chamuscada por falta de agua de Walmart, como que las supertiendas HEB y Smart quisieron vender su agosto en diciembre, quialcabo pos se les acabó la competencia.
No me digan que no extrañan a la tienda gringa, porque estaba bien surtidita, sobre todo en esta época de Christmas (Navida’), con chorro de juguetes y teles bien grandotas que no tienen broncas con el apagón analógico.
Lo que deben saber es que ‘ora en el Güen Fin, los que firmaron con su tarjetuca de plástico a cómodos pagüitos o muérase-pagando-a-24-meses, no por el hecho de que no esté Walmart, les van a perdonar su deuda.
-Pero ¿por qué voy a pagar ansina si ya no ‘tá la tienda?
-Ay comadre chenchita, usté “naiden” le puso una gun (pistola) en la sien pa’ que se comprometiera a pagar sus mensualidades con el banco.
Obvio las deudas siguen y no me digan que la raza que se la pasa tres horas en el international bridge (puente internacional), les regalan las cosas. Esos también andan de argüentosos gaste y gaste como mi primo Gastón, con rete hartos fajos de billetes verdes sin que le remuerda la conciencia, porque ya saben que ‘ora hasta te piden tus datos en las casas de cambio de Reynosa: tu cuenta de Coppel, la de Folys, algo que compruebe que eres de por aquí y no andas asaltando a la gente.
Pos qué tienen, que no ven que yo no ando en piyamas, de esos sí hay que desconfiar porque les dio flojera (por no decir otra cosa) de salir al OXXO por las cocas. Eso sí, van con botas, pa’ que no desentone el atuendo ranchero del pueblo.
Ora que si me preguntan les diré que sufrí “muncho” en la Bus Station (Central de Autobuses), porque me juí a los Houston, a ver a mi pollito, quien me salió bien jalador como su mera mamá.
Por cierto por ahí andaba Rosa María, haciendo las cenas navideñas y de año nuevo. El secreto dice ‘ea es la unión familiar. “Anke” sea un taquito de frijoles, pero hecho con amor.
Y de este sentimiento les deseo lo mejor para este next year (próximo año), que perdonen sus diferencias, sobre todo si tienen un vecino que tiene un guajolote escandaloso.


