Si bien es cierto que en la “vieja política” hubo muchas cosas que se hicieron mal (muy mal), de eso también se debe obtener experiencia y aprendizaje. Porque todo sirve para algo, aunque sea de mal ejemplo. El problema con la “nueva política” (la del Nuevo Nuevo León) es que se niegan a aprender y en su pueril soberbia creen que ya lo saben todo y creen que cada ocurrencia o improvisación es una “gran idea”, pero adolecen de consistencia, congruencia y protocolo.
Evidentemente, los “Nuevos” no inventaron el autoritarismo, la ambigüedad, la disonancia, la auto-indulgencia, el protagonismo narcisista, la contradicción, la “paja en el ojo ajeno”, los argumentos “ad-hominem, la ocurrente impulsividad, comprar consciencias, los “malos chistes”, el decirse y desdecirse y tampoco el “olímpico arte” de brincarse las trancas a capricho…y sin embargo lo hacen una y otra y otra vez. El “gobierno de puertas abiertas” ahora niega entrevistas y, cuando contestan, lo hacen por escrito (para así solo imponer su versión “oficial” de las cosas), así como frecuentemente niegan sesión de preguntas en las ruedas de prensa. A los que no se someten a los designios del gobernador, los acusan públicamente y en caliente -con lujo de sorna y sarcasmo- , mientras que, cuando fallan los consentidos, “someten el caso a interminables investigaciones” -con la esperanza de dejar en el olvido público y en la impunidad- sus propias faltas que pecan de obviedad.
Para empezar, la comunicación social actual, plagada de mercadotecnia política superficial, está al servicio del gobierno y la promoción de la imagen del gobernante, y por lo tanto no está cumpliendo su verdadera función, que es servir al pueblo. Existe una enorme autopromoción personal, dentro de un esquema de comunicación alternativa, pagada con dinero público.
El caso que ahora atañe a Glen Villarreal , Director de Comunicación del Gobierno del estado, por el contrato por más de 10 millones de pesos al sitio AltavozMx, del cual del forma parte como editor (en su versión -sin goce de sueldo o relación laboral-) es sin duda un tema de conflicto de intereses, un uso indebido de recursos o simplemente un suculento “chayo”. Por donde se vea, es políticamente incorrecto. Aunque muchos medios preferirán callarlo por temor a morderse la lengua. Glen dice que el rol de un editor en una página de Facebook, no tiene que ver con poder legal o propiedad” -Cierto, pero el rol del editor es decidir qué se publica y qué no y “nutrir” a dicho sitio con más de 10 millones de pesos, le otorga un poder ciertamente significativo…un poder comprado con dinero público.
Sinceramente, cuando conocí a Glen, lo que menos pensé fue que se tratara de una persona deshonesta. Todo lo contrario…Más bien, a primera impresión, me pareció solo un joven simpático pero inexperto, totalmente ajeno a la complejidad de la comunicación pública, social y de gobierno, ingenuo, inseguro y nervioso. Perdido en el espacio de una nueva encomienda que desconocía. En ese momento, había caído sobre sus hombros una responsabilidad de la que aun no tenía ni la menor idea. ¡Hasta ternura me dio! Y, como conozco al medio como la palma de mi mano, pensé compasivamente: “a este muchacho de la patineta, se lo van a “chamaquear” y se lo van a tragar vivo cuando se meta a lo hondo del mar de los medios de comunicación tradicionales y digitales, donde habitan seres con un colmillo tan largo, que rayan el suelo. Si logra sobrevivir, estoy segura de que Glen aprenderá, por la vía más dolorosa…la vía de perder la inocencia y la ingenuidad. Como decía Alejandro Suárez en el personaje de Vulgarcito de “Ensalada de Locos” :”¡Agarra tu patín hijín!” (Bueno…los millennials no saben de quien es esta frase).

