No tengo la certeza de cuándo el gobernador de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, regresará de su viaje a Egipto. Pero de lo que sí estoy completamente seguro es que el Estado cambió drásticamente en ocho días, a partir de 6 de noviembre cuando se fue a la tierra de los faraones a una cumbre climática de la ONU.
En su ausencia líderes, diputados locales y alcaldes del PRI, PAN, MORENA, Verde e independientes formaron un bloque anti Samuel, tras varios anuncios que, según uno de los bandos, afectan las finanzas de los municipios. En palabras coloquiales que no acostumbro a usar: andan bien encabronados.
En una esquina el legislativo acusa a los ediles de oposición a no pagar impuestos al Estado, mientras en la otra los afectados respondieron con presentar una iniciativa de ley sobre una reforma fiscal, además del nacimiento del Pacto Nuevo León para tener “municipios fuertes y unidos”.
El viernes 11 en la sede del poder legislativo estatal los alcaldes y representantes de 22 municipios del bloque opositor convocaron a una rueda de prensa, pocas veces vista por la cantidad de representantes de medios de comunicación, para sonar los tambores de guerra.
Horas antes el secretario de gobierno, Javier Navarro, asistió al la Oficialía de Partes del mismo recinto para presentar lo que se veía venir: el veto de Samuel García a la aspiración del ex alcalde de Monterrey, Adrián de a Garza, en el intento del PRI y PAN para sentarlo como fiscal general de Nuevo León.
Y mientras en estas latitudes el horno no estaba para bollos, en El Cairo el ejecutivo estatal seguía con su agenda egipcia viendo a lo lejos el segundo enlace matrimonial (antes era solo civil), entre los partidos opositores a Movimiento Ciudadano, mismo que empezó a preocupar bastante a militantes naranjas de jerarquía.
El punto importante es que en estos días el gobernador tendrá que enviar su propuesta de presupuesto para 2023 al Congreso local que, a estas alturas de la bronca, será más rechazado que aprobado.
Por lo pronto la oposición ya le puso la vara más alta a Samuel García quien, una vez volviendo del viaje, tendrá que demostrar todas sus artes de verdadero negociador político. Por lo pronto ya separé asiento en ring side.

