La oportunidad de ser auténtico en el momento en que se crea una obra te la da el sufrimiento, un sentimiento que nos lleva al masoquismo para luego ser un autosacrificado social que refleja los dolores colectivos.
Sufrir es padecer y está asociado a un dolor psicológico ante un hecho determinado que surge en la mente, y no en la realidad inmediata.
En una persona normal el dolor la bloquearía, pero eso no pasa con un artista, ya que el sufrimiento propio o por empatía resulta ser su materia prima para trabajar.
El artista holandés Vincent Van Gogh lo describió así: “El sufrimiento es lo que lleva a los artistas a expresarse con mayor energía”.
En el caso de la artista inglesa Leonora Carrington, pintó autobiografías a través de metáforas utilizando generalmente animales; expresó en sus cuadros sus sueños, los dolores de su niñez, su rebeldía contra su familia por lograr una libertad que no le era otorgada a las mujeres en su época, la pérdida de sus seres queridos a causa de la guerra y su repulsión por la raza humana.
“En la época cuando fui debutante solía ir a menudo al parque zoológico; iba tan a menudo que conocía mas a los animales que a las chicas de mi edad. Era porque quería huir del mundo”, explicó en su diario Carrington.
Los artistas son seres sensibles que no lucran con el dolor propio o ajeno, sino que lo manipulan para comunicar a través de la técnica que dominan, como lo aseguró el escritor ruso Fiódor Dostoyevsky: “El sufrimiento y el dolor van necesariamente unidos a un gran corazón y a una elevada inteligencia”.
Otros se refugian en algún vicio, como lo hizo Remedios Varo quien dijo: “Yo he emprendido una lucha titánica contra la nicotina y el humo en general. He llegado a la conquista parcial del asunto y en mis días de bondad sólo fumo seis cigarrillos.
En los días de nostalgia, de depresión y cuando todo es un desmadre, ¡bueno!, entonces, ¡no sé!”.
Pablo Picasso recomendó no agarrar vuelo del pasado: “No sucumbas a la añoranza. Sal a la calle. Ve a una ciudad vecina, a un país extranjero, pero no viajes al pasado que duele”.
Sin embargo, Remedios Varo explica que al dolor y sufrimiento no hay lugar en donde se pueda esconder para evitarlos: “A condición de comprender que París, Londres, Guanajuato, Florencia, Buenos Aires, Moscú, etcétera, se convertirán inevitablemente en maravillosos o funestos según tu estado interior. Puedes ir de acá para allá, pero mientras tú no estés bien, nada de lo que te rodea lo estará”.
Picasso, el artista español que parece un personaje frío y calculador, tuvo que soportar ratos amargos, pero ya tenía una fórmula para salir del apuro y recomendó:
“Cuando lleguen las lágrimas: aguanta, sufre…y sigue adelante”.
Aunque para Yayou Kusama, que utiliza el arte como un medio para mantenerse feliz y olvidar sus traumas de la infancia, sólo podrá descansar del dolor cuando muera. Y aseguró:
“Vengo pensando en suicidarme desde que era muy pequeña. Para salirme fuera de esa idea, es que trabajo en el arte. Hago mis obras para sobrevivir al dolor, al deseo de muerte, pero luego el dolor vuelve a mí una, y otra, y otra vez. Sigo, todavía, en ese proceso de repetición”.


