La primera entrevista en un evento público al gobernador electo ya ocurrió. Pero como se esperaba fue con la prisa que le marca la vigilancia a que está sometido Egidio.
Este ambiente de nerviosismo deberá ser superado una vez que asuma el mando de Tamaulipas, para que los ciudadanos puedan estar tranquilos de que el Estado está en buenas manos.
Egidio no quiso quitar reflectores a Eugenio en la ceremonia de entrega y lectura de su Sexto Informe ante los legisladores locales.
Dijo con palabras textuales que “era el día del gobernador”.
Y agregó, que será hasta el 30 de diciembre cuando dé a conocer quiénes integrarán su equipo de trabajo.
“No se desesperen, hombre, nadie se debe de desesperar, hasta el 30 de diciembre habrá noticias. Ya tendremos tiempo de platicar el año que viene”.
Esta clase de entrevistas los reporteros las llaman banqueteras, son como su nombre indica en la banqueta, no hay formalidad, se hace de prisa y se agarran al vuelo las respuestas.
Muchas veces son a gritos y con empujones de los cuerpos de seguridad, que a veces, más de un golpe dan a los reporteros y reporteras.
Comúnmente esas entrevistas se realizan cuando el personaje por alguna razón no quiere enfrentar cuestionamientos.
En el caso de Egidio no hay más motivo que la cautela y la discreción con que se está manejando dando tiempo para que Eugenio concluya su mandato.
Es lógico entonces pensar que a partir de que asuma su cargo, el trato con los y las periodistas será de respeto y cercanía, al menos como ha sucedido con los anteriores gobernadores, exceptuando al doctor Emilio Martínez Manautou, quien tenía un carácter hosco y a Manuel Cavazos quien también mantuvo una relación de estira y afloja con los medios de comunicación.
El tiempo que gobernará Egidio es muy diferente y atípico al que se ha vivido en Tamaulipas, la comunicación con la ciudadanía mediante los y las periodistas será vital para consolidar una relación que en estos momentos es lejana y hasta cierto punto difícil.
Hay que darle tiempo, al tiempo.
EUGENIO CUMPLIÓ
De acuerdo con el protocolo, Eugenio cumplió con el primer paso, de tres que habrán de sucederse de aquí al primero de enero.
El domingo entregó el documento de su último informe a la LX Legislatura, ahora a esperar al día 8 de diciembre en que rendirá un mensaje a la ciudadanía y por último, la ceremonia de cambio de poderes el día 1 de enero.
Son los rituales más importantes que habrán de realizarse en las próximas semanas.
Para la ceremonia del mensaje, ya se giraron invitaciones a toda la clase política, sobre todo, aquellos que quieren figurar en 2012.
En el Poliforum, habrá gobernadores, gobernadores electos, recién estrenados como mandatarios, enviados del gobierno federal, será una fiesta para concluir un mandato.
Y ya en el cambio de poderes, Egidio ascenderá para llevar el control de lo que siga, como se estila cada seis años.
Al amigo de Eugenio, a Ricardo Gamundi le tocó ser el que recibiera y contestara el Sexto Informe, unos días antes, el dirigente priista dijo que él se mantiene calladito, prefiere no opinar sobre el próximo gobierno y mejor se dedicará a terminar su curso de Marketing Político que está tomando en Barcelona, España.
LA FRASE
“No lo veo yo, lo ven los mexicanos, en política cuenta mucho la percepción de los ciudadanos y la percepción de los ciudadanos es que si ahorita fueran las elecciones Peña Nieto gana desde las puertas, a media rienda, sin vara y con boquete”, ahí nomás en términos de carreras de caballos, la declaración del ex gobernador Manuel Cavazos, quien acudió a la ceremonia de entrega del Sexto Informe de Eugenio al Congreso.
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